sábado, enero 07, 2017

Canciones, letras y pensamientos

La música es obviamente lo más importante para un metalero, pero como todos, cada quien tiene su propia historia de cómo fue creciendo con este gran género y sus decenas de sub géneros y seguro tiene algo que comentar al respecto. En mi caso, no sólo en el metal sino el rock en general siempre me llamó poderosamente la atención saber qué demonios decían las bandas que escuchaba.
Mi Papá -y hoy que yo tengo hijos lo entiendo, aunque igual no comparta su pensamiento-, no pasó tan de lleno por el rock. Él es de familia tabasqueña, concreta y mayoritariamente de un pueblo llamado Tenosique y creció escuchando otras cosas. Y sí, conocía a los Beatles y Elvis y los Teen Tops y demás, pero ya estaba más grande (dicen que es por ahí de los 12-13 años que defines realmente el rumbo que tomará tu gusto musical y a esa edad en la radio en Tabasco poco o nada se escuchaba de rock) así que cuando yo, a los siete u ocho años descubrí que existía una banda llamada Kiss, no sólo mi vida cambió, también la de él. Por uno de sus primos hermanos (más chico que él) y por los míos del lado materno (más grandes que yo) escuchaba rock de repente. No metal (calculo que el término ni siquiera era tan popular, hablamos de 1978-79), rock: que si los Doors o los Beatgles o Cream… de vez en cuando esas ondas sonoras pasaban por mi entorno y aunque no es como que pidiera escucharlos siempre, por lo menos ya traía parte del chip rocker en mi cerebro.
Cuando conocí a Kiss y toda mi vida comenzó a cambiar a él no le gustó la idea. Al prinicpio no habrá hecho mucho caso pero ya cuando tenía 10-11, sí. Mariguanos, maricones, mamarrachos… curiosamente tres “emes” eran una constante en sus discusiones y regaños. Él no quería que su hijo terminara en alguna de esas tres emes, y yo quería que me dejara escuchar la música que iba descubriendo y que tanto me gustaba. Él creía (y en cierto modos y con ciertas bandas no le faltaba razón, aunque siempre fue creencia, no que leyera las letras) que las bandas de rock pesado que yo escuchaba ofrecían mensajes podridos, o poco edificantes para un niño. Yo no sabía si eso era cierto o no excepto que mis tíos y primos me decían que no, que había muchas cosas ahí y no sólo palabrería negativa.
Como a los 11 años, calculo, cuando íbamos al entonces Aurrerá, le pedía a mi mamá que me dejara en la sección de discos en lo que ella hacía sus compras para ver las portadas y contra portadas. Y en ese tiempo los discos de rock se hacían aquí así que los títulos de las canciones estaban en español. A veces le pedía que me dejara en la sección de zapatería (te podías sentar) y leía pasajes de un libro llamado “Nadie Sale Vivo de Aquí”, una biografía no autorizada de Jim Morrison. Y claro, la biografía de Morrison ciertamente le daba la razón a mi papá por lo menos en cuanto a lo de las drogas.
Como sea, desde la primaria y hasta 2º de secundaria fui a una escuela horrible (para mí) de la cual lo único bueno que siempre recuerdo es que aprendí inglés, a buen nivel.
Por esos tiempos los discos como dije se hacían en México así que casi nunca traían las letras impresas, tenías que determinar qué estabas escuchando de acuerdo a tu propio oído, y a los 11, 12, 13 años hay canciones que puedes entender casi a la perfección, otras que no y en muchísimos casos, no entenderás el contexto. Además, el inglés es un idioma bastante limitado así que una palabra puede significar 5 o 6 cosas distintas y si no sabes entender contextos puedes perderte fácilmente y entender mal, o de plano no entender nada.
Poco a poco fui teniendo discos que sí traían las letras, escuchaba y las escribía en un cuaderno hasta que medio armaba lo que decían y así, justamente así fue que una gran parte de mi se fue moldeando, una gran parte de mi forma de pensar se fue ajustando a lo que escuchaba/leía en mis discos, a lo que leía en la sección “The story behind the song” de la revista Hit Parader, las letras que me dejaban copiar de sus discos importados algunos amigos, las que leía en libros que a eso se dedicaban (aunque en ese caso era casi siempre que si Queen, que si los Beatles, que los Rolling Stones, los Doors…) o las traducciones que salían en revistas nacionales como Toca Rock (te enseñaban con un método práctico a tocar canciones de rock y les agregaban las letras), Sonido, Rock Pop y algunas más.
Ya en la prepa usaba muchas frases de canciones para darle contexto a mis ideas en pláticas con los amigos, pedas o discusiones con maestros.
“From the islands to the cities, from the ports into the sea, we are strong, we will always be... Blazing through the wreckage, burning all we see, the life we lead’s, committed to be free. Our union is a fortress! Together we are bound. A common bound in freedom, and in sound!!! So raise your voices high! For miles around to hear, let them know, we are drawing near.
In union we stand as they! blaze across the land!!! In union, we make a final stand”. Overkill. Yo era el único que le entendía y al no tener acceso a la letra, esa primera estrofa y el coro subsecuente los entendía al 85%, suficiente para entender que era metalero, y que los que estábamos en eso estábamos unidos por algo y que unidos llegaríamos hasta el final. Claro, el final entonces era declararle a nuestros papás, maestros o a cualquier adulto que nos criticara por escuchar esa música que no dejaríamos de hacerlo.
Ese es el contexto de mi gusto por las letras en el rock y el metal. Y podría hacer el post más largo de la historia del blog explicando más a detalle, pero el punto es poner frases que en este instante que estoy frente al teclado recuerdo que me han marcado de una u otra forma, esperando que el que guste, haga lo propio en los comentarios.
Metallica fue una de las bandas más influyentes en mi formación y sus letras fueron (y son) fuente inagotable de debates internos (mentales pues, y espero no parecer loco pero yo sí paso muchísimo tiempo de mi vida escudiñando mi cerebro para determinar quién carajo soy. Afortunadamente aún no llego a la conclusión).
“Things are not what they used to be, missing one inside of me. Deathly lost, this can't be real, can’t stand this hell I feel. Emptiness is filing me, to the point of agony, growing darkness taking dawn, I was me, but now he's gone”. Sí, antes del internet uno debía descifrar los significados de las cosas por sí mismo, no podías preguntarle a Google y sí, muchos creíamos que la canción hablaba sobre el suicidio. Hoy sé que la letras habla sobre el sentimiento de desolación luego de que alguna vez les robaran todo su equipo, pero en ese tiempo parecía que hablaba sobre el suicidio y aunque no conocí de cerca a ningún suicida, sí fui adolescente y pasé por esos días en quieres tirar la toalla y este tipo de canciones me sacaban adelante. Para mí el mensaje no era “anda, suicídate” sino “anda, exprésate, déjate caer pero luego avanza”, porque despuñes de Fade to Black seguían más canciones así que obviamente el mensaje no podía ser que te mataras ¿no?
Siempre creí que el metal era una gran manera de aprender de historia. Unos tíos que vivieron muchos años en Satélite y luego en Chiluca (un campo de golf en el Estado de México) tenían una gran colección de revistas National Geographic y algunos libros sobre la Segunda Guerra Mundial. Mi papá nos compró alguna vez un libro sobre aviones militares rusos y otro sobre el mismo tema pero en EU. Sí, la guerra me llamaba la atención, las historias sobre Vietnam, todo lo que esa guerra influyó en el desarrollo del rock (también del metal, pero más del rock de finales de los 60 y principios de los 70). Y la guerra daba miedo, era la época de la Guerra Fría, los años en que se empezó a hablar de armas nucleares. Yo tuve el disco Paranoid como regalo de un primo, y traía las letras, debo haberlo escuchado por primera vez por ahí de 1979, y Electric Funeral daba miedo…
“Reflex in the sky
Warn you you’re gonna die
Storm coming, you’d better hide
From the atomic tide
Flashes in the sky
Turns houses into sties
Turns people into clay
Radiation minds decay”
Muchas, muchas veces soñé despierto con la terrible imagen que pintaba la frase “vuelve a la gente lodo”. Cuando alguna de las tantas guerras que tuvieron que ver con Israel la reportera Valentina Alazraki le decía a Jacobo Zabludovski que el ataque recién vivido era “nuclear Jacobo, repito, nuclear”, mi hermano empezó a llorar. Eso al final no fue cierto (lo del ataque nuclear) pero muchos pensamos que la TYercera Guerra Mundial estaba empezando y que todos íbamos a morir, y yo no quería morir convirtiéndome en lodo.
También recuero que tuve un libro que traía una descripción de 500 bandas de rock editado por la Rolling Stone. Describía a la banda en breves líneas con la opinión personal del “experto” al que le tocaba y su discografía hasta entonces. Recuerdo que a Stryper lo ponían pinto y parejo por usar el metal para alabar a Dios, y recuerdo que en la descripción decía algo parecido a esto: “por lo menos hablar de Dios es mejor que hablar de penetrar cadáveres y asesinar niños como Slayer”.
Y sí, el primer disco que compré de Slayer fue el Divine Intervention, y si algo no ha cambiado en mi percepción del mismo es que musicalmente hablando es flojito. Los había escuchado desde finales de los 80 y la neta no me gustaban, pero ya para 1994, saliendo de la universidad, Slayer era la leyenda maldita y si no te gustaba (igual que hoy) eras un poser o un pendejo. Pero las letras eran otra cosa. Lo que me mantuvo lejos de Slayer desde el inicio fueron sus letras, había leído una traducción de Silent Scream y no era como que me llamara tanto la atención:
“Embryonic death,
Embedded in your brain.
Suffocation, strangulation,
Death is fucking you insane”.
Eso le daba la razón a mi papá y a mí sencillamente no me interesaban esas descripciones. Pero ante pa presión de que Slayer era la banda más cabrona de la historia de la humanidad, compré aquél disco. La música insisto me parecía x, y letras como esta de plano me quitaban las ganas de seguir su carrera:
“Erotic sensations tingle my spine
A dead body lying next to mine
Smooth blue black lips
I start salivating as we kiss
Mine forever this sweet death
I cannot forget your soft breaths
Panting excitedly with my hands around your neck”
Sé que soy un marica como dirían en South Park pero la idea de simular jadeos apretando el cuerpo de una muerta y penetrarla nomás nio se me hacía interesante.
Pero la historia siempre estaba ahí, y en esos años (los 80), Maiden era de las bandas que mejor manejaban textos y hechos históricos convertidos en canciones. Ahí estaban The Flight of Icarus, Run to the Hills, The Trooper, Invaders, Aces High, Powerslave, Revelations, Alexander the Great… después, bueno, después ya major ni hablar.
Con el paso de los años vas descuv¡bierndo muchísimas bandas más y en mi caso encontraba que me seguía fascinando encontrar conocimiento en las letras de las bandas que descubría. Al no ser una persona religiosa no me importaba encontrar temas como To Mega Therion, de Therion y quedar con toda la inquietud de saber qué significaban tantas cosas en esa letra y que luego entendí mejor con el magnífico Reinkaos de Dissection.
Ah, la religión, sobre todo la anti. Es maravilloso internarse en las diversas formas de entenderla, vivirla, despreciarla… Ya no era sólo Disturbing the priest de Sabbath, ya era leer y conocer sobre muchísimas cosas que yo desconocía absolutamente y que fui conociendo gracias a las bandas de metal.
Y es que la clave de una vida plena, por lo menos en cuanto a la experiencia de la conciencia, es la curiosidad:
“This is the realm of Azerate, eleven as one
Destroyer of cosmic order, extinguisher of the sun
In this place so sinister I shall find my dreams
Illuminated by the blackest flame
To transcend with dragon wings”
Ni siquiera se trata de ser anti porque sí, sino de investigar, de conocer. No todos los dragones en el metal son como los que combatió Dio, si lees cosas que desconoces y tienes una herramienta como internet, la única limitante para no conocer algo más es que no quieras hacerlo. No tienes que estar de acuerdo, pero es mejor saber que no hacerlo. Antes de tener la oportunidad de viajar solía decir (y de verdad lo pensaba) que si el dinero me limitaba, conocer más y más bandas de metal me ayudaba a conocer el mundo, sus historias, sus leyendas, la forma de pensar de otros pueblos, y eso para mí equivalía a tomar un avión y salir. Claro, una vez que logras viajar de verdad es muy diferente, pero pintarte una imagen del mundo entrelazando en tu cabeza lo que vas absorbiendo de las canciones que escuchas es algo que no cambiaría jamás. En la escuela puedes aprender sobre las leyendas de los pueblos originarios de lo que hoy es México, y en el rock puedes conocer historias de otras culturas y encontrar fantasías que jamás imaginarías, como crear un instrumento musical con el cráneo de un pez gigante y pelos de una enorme nutria que sólo un Dios podría tocar. En My Kantele, Amorphis habla del instrumento de manera poética, como referencia a la depresión y soledad, pero si no fuera por la canción yo jamás me hubiera enterado de que existía algo llamado Kantele, aunque sea meramente una referencia mitológica:
“Talk utter nonsense
Who say that music reckon that the kantele
Was fashioned by a god
Out of a great pike's shoulders
From a water-dog's hooked bones
It was made from the grief”.
Siempre me ha gustado escribir así que leer letras de todo tipo de bandas es también una manera de conseguir inspiración. Muchas veces lo que se lee se explica solo, muchas más uno entiende una cosa y alguien más entiende algo totalmente distinto, esa literatura es la que me gusta más. Cuando yo escribo sé exactamente lo que significan mis palabras, pero luego leo algún texto años después y encuentro que probablemente significaba otra cosa. A veces estás triste y deprimido y entiendes un texto como que te habla en primera persona, a veces estás bien y ese mismo texto parece tener relación con algo más y a veces, la letra de una canción tiene muchos significados de acuerdo a diversos factores, sobre todo cuando su nombre conjura imágenes tan poderosas y disímbolas como Born in a mourning hall (Nacido en un velatorio). Supongo que es un buen ejemplo de la frase “la verdad yace en el ojo del espectador”:
“Born in a mourning hall
Pale clouds feared the unborn child
Then it grew up with growing plans
Of suicide
Born in a mourning hall
Shadows left the fear inside
That Peter Pan will never reach
The other side”

Yo aún no descubro si mi Peter Pan llegó al otro lado. En fin, supongo que si escribiera este mismo post 35 veces usaría siempre ejemplos distintos porque hay cientos de canciones cuyas letras han marcado algo en mi vida, para bien y para mal.

Si llegaste hasta aquí, gracias.

**Todas las canciones van con legtras, los que no son lyric videos las tienen debajo, picándole donde dice Mostrar más.

jueves, noviembre 17, 2016

Adios Sabbath adios

¿Qué es esto que se encuentra parado frente a mí?
Es la génesis, la banda que inició todo, con la canción homónima al primer disco y a sí misma, la que me tiene hoy aquí, expulsando con cada latido de mi corazón glóbulos blancos, glóbulos rojos y metal.
Yo no llegué contigo como primera opción, más bien fue de rebote aunque fue también a muy temprana edad. Era un departamento en la calle de San Borja, mi primo Carlos guardaba en su enorme closet un vasto tesoro: su colección de discos. El suyo era un gusto más bien ecléctico. Lo envidiaba porque vio a Kiss en Estados Unidos en 1977 pero no tenía discos de ellos, tenía, entre otros, de Black Sabbath. Cuatro recuerdo muy en particular porque tres me los regaló: Sabotage, Master of Reality y Paranoid. El otro era una colección de éxitos que se llamaba We Sold Our Souls To RockAnd Roll, y a mis escasos 9 o 10 años, la frase era terrorífica. ¿De verdad es cierto que se puede vender el alma? Yo ni siquiera comprendía bien el concepto de alma porque crecí un ambiente ateo. Primero escuché Sabotage, ese fue el primero que tuve en mis manos, aún recuerdo la primera vez que la aguja se deslizó sobre el vinil y descubrí ese sonido atronador, brutal para un niño, encantador; es como se supone que funcionan los atrapa sueños ¿no? Sin embargo fue Sympthom of the Universe la que no me dejó en paz nunca más. ¡Vaya sonido! Con el inglés que tenía alcanzaba a entender algunas frases, las balbuceaba sin tener idea de lo que significaban, hasta que más adelante en una entrevista con Ozzy entendí por fin que no significaban nada en concreto, que era una letra garabateada entre los efectos del alcohol y las drogas.
Lo vi, lo vi con mis propios ojos.
Y sí, los conciertos no subterráneos en México apenas empezaban y la gran mayoría de nosotros, los que por unas o por otras nunca fuimos a la Arena López Mateos (mea culpa, soy un fracaso como metalero, no estuve ahí así que mi calidad moral como metalero estará por siempre en entredicho, soy un poser… lo sé) de pronto tuvimos acceso a conciertos masivos con las bandas que nos ayudaron a crecer como personas, porque de tu mano y de la de muchos manos yo crecí como persona; lees las letras, lees entrevistas, escuchas los riffs, discutes con tus amigos, descubres con ellos bandas “nuevas”… creces, tal cual. Y entonces en 1992, en este mismo mes, pude verte en vivo por primera vez. Al haberme asumido como poser puedo ser totalmente honesto contigo ¿cierto?: llegué al Palacio de los Deportes sin tener tan claro que en la alineación venía el que después fuera uno de mis mayores héroes, Ronnie James Dio. No había internet, yo no vivía en zona céntrica donde te podías reunir con los amigos en las tiendas de discos y comprar y platicar y conocer y descubrir. Yo lo hice de manera mucho más autodidacta, leyendo en la Hit Parader y la Circus Magazine y la Rock Pop (que era de metal) y la Sonido cosas sobre Kiss, y descubriendo de rebote muchas cosas más. Y llegué al Palacio como uno y salí como otro. Ya tenía el disco Mob Rules, y el riff de Voodoo me volvía (y me vuelve) loco. No tenía según recuerdo reproductor de CD, ya después tuve el Dehumanizer en ese formato y me empapé de tu historia con el maestro Ronnie James. Pero esa primera vez que escuché, aunque fuera con otra voz, Black Sabbath la canción, con Ronnie “empapado” de la luz roja en su cara, tirando los cuernos mientras sonada la canción aún no se me olvida. Y no estaba lleno el Palacio, pero ¿qué importa? En esos conciertos y en esa etapa, a esa edad, yo lo que quería era estar ahí, y si los demás no estaban pues allá ellos.
¿Quisieras ver al papa al final de una cuerda, lo crees un tonto?
Sí. Y el debate interno empezó desde muy pequeño. En la escuela en la que me tocó cursar la primaria y dos años de secundaria la pasé muy mal, y mi temprana afición por el metal era una de las razones. Mi ateísmo (en ese tiempo más por reflejo que por convicción) era otra. Sobre todo ya en la secundaria entendía cada vez más el idioma en el que entregabas tu mensaje (lo único bueno que me dejó pasar por ese colegio) y algunas canciones eran bastante fáciles de discernir. Era raro, en las revistas y en las pláticas con los amigos que tenían hermanos mayores que SÍ SABÍAN (sarcasmo mode off) se decía que eras una banda satánica. Incluso recuerdo que una vez vi en el extinto Videocentro un Betamax de un concierto tuyo. Traía a Ozzy en la portada, vestido de blanco con una chamarra blanca de esas que al extender los brazos dejan caer decenas de hilos y lo vi porque algunos amigos me juraban que la banda era satánica y que hacía misas negras en el escenario. Obviamente en ese tiempo no sabía bien (hoy tampoco, por cierto) que demonios es una misa negra, pero lo vi más buscando eso que disfrutando del documento que ofrecía simplemente un concierto de la banda primigenia del metal.
Motores de cohetes que queman combustible rápidamente allá en el cielo negro, tan vasto.
Siempre me atrapaste con esa canción. Supongo que a Ozzy se le acredita el haber inventado el “headbanging” porque al escuchar una canción como esa es difícil imaginar que te den ganas de hacer algo que no sea sacudir la cabeza al ritmo de ese riff tan lento, tan soberbio. Uno sigue creciendo y la historia va cambiando. Fui descubriéndote en presente y en pasado. Que esos discos que yo tenía eran una primera etapa, la de la banda original con Terrance Butler, Anthony Iommi, John Osbourne y William Ward; que después habían grabado dos con Ronnie James y con Vinnie Appice, que después tuviste ese par de años que algunos llaman bizarro, con Ian Gillan en la voz y con Bill Ward de regreso en la batería.
Justo ese disco es de lo que más me marcó, y no importa que ayer por obvias razones no tocaras nada de él, igual yo llevaba con todo orgullo la playera tal cual debe ser: morado el fondo, rojo con negro el macabro bebé y doradas las letras con esa tipografía que a ojo de buen cubero (porque podría buscarlo en la red y fallar entonces a mi forma de ser, la que me enseñaste tú: honesto) sólo usaste en ese disco. Y como olvidar que el día que mi mamá me compró el Born Again lo escuché hasta la noche, cuando ya todos dormían, enchufado en unos audífonos enormes que tenía mi papá- estaba tumbado en el piso y escuché Trashed, luego esa especie de intro macabra que se llama Stonehenge y luego esa risa macabra de Gillan que me causó un miedo indescriptible. Digo, yo tenía 12 años y me pasaba seguido que tenía pesadillas de todo tipo, supongo que de alguna manera estaba conectado con el lado oscuro, pero eso no quita que el miedo que sentí aún de vez en cuando me pone la piel de gallina. Era una banda maldita, era una banda de metal, era el polo opuesto delo que sea que sonara en ese tiempo, porque no sé si ya existían Duran Duran o Mister Mister. No lo sé y no me importa, a nadie le conté en esa época que me dio miedo la risa de Gillan mientras leía las letras que dicho sea de `paso, también espantaban un poco.
My eyes are blind but I can see.
Ya más grande, en la preparatoria, la claridad de ciertas cosas era más evidente, pero también la ignorancia en cuanto a otros temas. Me explico: a finales de los 80 que es cuando yo cursé la prepa tú estabas de capa caída, Seventh Star, Eternal Idol y The Headles Cross (sobre todo los últimos dos porque el primero nunca lo tuve) son discazos, pero el mundo estaba descubriendo muchas otras bandas, muchos sub géneros y fueron justo las bandas que empezaron a destacar en esos años las que un poco más adelante ayudarían a que recuperaras tu estatus de leyenda primigenia citándote como máxima influencia. Y sí, mis ojos estaban ciegos pero de alguna manera podía ver que aún sin entender a fondo lo que realmente significabas para el metal y por ende para mi vida, eras una bandota.
Tratando a las personas como peones en el ajedrez.
Y hoy que mi trabajo me obliga a estar más enterado que nunca antes en mi vida de lo que pasa con la política, esa canción que tanto escuché, que tanto escuchamos mis amigos y yo, que tantas y tantas veces “tocamos” con guitarras imaginarias cobra más relevancia. Escondido entre la escenografía satánica y ocultista casi siempre fuiste una de las mayores fuentes críticas de las que me alimenté para abrir los ojos ante lo que pasaba en el mundo. Cuando ya tenía edad suficiente para entender mejor algunos contextos, cuando ya leía artículos en muchas revistas y letras de muchas bandas y me metía de lleno en lo que decían, las tuyas casi siempre destacaron por ser letras que obligaban a la reflexión, al análisis, a la investigación (no académica, claro, más por el lado de la curiosidad y tratar de entender algunas frases). Y claro, ya el aglomerado de bandas que escuchaba era mucho más amplio, me tocó vivir, igual que a ti, el surgimiento de lo que a mediados y finales de los 80 se comenzó a distinguir como speed metal, black metal, death metal, Christian metal… Empecé a conocer tantos nombres como cuando gané en la escuela un concurso por saberme los huesos del cuerpo humano, pero uno siempre tiende a regresar o por lo menos a no olvidar sus raíces, y ahí siempre estuviste tú.
El muro dormido de remordimientos transforma tu cuerpo en cadáver.
Hoy que está de moda hablar de muros te agradezco que me ayudaras a derrumbar varios de los que yo había construido. Y es que todos construimos paredes: la escuela, nuestros papás, si no encajas en la escuela, en el deporte, en la vida. Mis muros son mi problema y no son tema de discusión abierta pero si algo me ha llevado de la mano toda mi vida y me ha ayudado a definir mi personalidad, mi ideología, mi visión del mundo han sido el rock y el metal. Y cuando va uno creciendo y empieza a distinguir entre la importancia de ser y pertenecer contrastado con simplemente ser sin importar a quien le gusta lo que le muestras o no, entiendes mejor la trascendencia de una banda como Black Sabbath. Yo sí viví de cerca el desprecio de muchos por tu música según por simplista y poco estructurada; que Sabbath jamás podría hacer algo tan agresivo y veloz como Venom o Slayer; que los cambios de ritmo de Metallica o Megadeth eran ejemplos infinitamente superiores de lo que el metal era en verdad; que las guitarras gemelas de Heloween o Maiden no las hubieras podido siquiera soñar. Y claro, todo eso es cierto al final del día, y ahí justamente está la magia: tú eres una entidad inigualable e irrepetible. ¿para qué comparar al sol con la luna si se puede gozar igualmente de lo que ofrece cada uno?
Sígueme y no te arrepentirás.
Cuánta verdad en esa frase. Yo te seguí todos estos años y nunca podría arrepentirme. Como podría después de verte aquella vez en el palacio, o como Heaven and Hell en el Auditorio y en Wacken, o como Black Sabbath en el Foro Sol un par de veces. ¿Cómo puede un metalero irredento arrepentirse de seguir a la banda que lo inició todo? ¿Cómo olvidar lo que se siente escuchar los discos de cada etapa y disfrutar cada uno por su contenido? ¿Podría yo escuchar When death calls y no sonreír? ¿Podría arrepentirme de escuchar God is Dead? ¿Sería capaz de renegar del placer que me provoca Junior’s Eyes? ¿Habrá manera de arrepentirse de cantar a todo pulmón The Sign of the southern cross en vivo? ¿Tendría el valor de arrepentirme de haber escuchado alguna vez Born to Lose? No querido amigo, uno no se arrepiente de vivir, y menos si lo que has vivido ha sido en gran medida bajo tus propias reglas y cobijado por la distorsión que le dio origen a la música que te marcó para la vida y la muerte. Es más, ni siquiera al comernos la ensalada de ratas que fue el solo de Tommy Clufetos y sentir una gran rabia porque era él y no Bill Ward quien preparaba el platillo me arrepiento de haber ido anoche a decirte adiós. Hoy no habrá reclamos, sólo gratitud.
¿Estará vivo o muerto? ¿Habrá pensamientos en el interior de su cabeza?
Muchos pensamientos, y muchos sentimientos. Ya no se te veía con el vigor de décadas atrás y sin embargo tampoco se te veía mal. Los tres al frente en negro absoluto de pies a cabeza, los riffs, los redobles incansables, el impecable trabajo de Geezer siempre con los dedos, la manera que tiene Ozzy de entregar con una voz que jamás fue privilegiada pero siempre única las letras, todo estuvo ahí, en su lugar. No hubo mucho tiempo para saber qué pensar, sólo dio tiempo de sentir, de cantar, de beber cerveza y brindar por ti y tus cuarenta y tantos años de reinado, por tu legado. Para México (aunque sea un cliché totalmente desgastado) ayer murió una banda y nació una leyenda. Bueno, no, ayer murió una banda que nació como leyenda… No, ayer dijimos adiós a un amigo que nos dejó un enorme legado que mientras existan la electricidad y alguna forma de reproducción de música no dejará de existir jamás.
Ah esas mujeres sucias no se andan con mamadas.
En esa canción Ozzy presentó a Iommi, ese que un buen amigo describe no como Dios, sino como el Diablo, en varias ocasiones. El largo solo lleno de elegancia y buen gusto más que de millones de notas por segundo obligaba a cerrar los ojos, sorber la cerveza y dejarte aturdir un poco, dejarte llevar, dejarte ser. Porque además se acercaba el final, y como el solo de la canción, uno quería que ese momento fuera mucho más largo, eterno de ser posible, que Black Sabbath no estuviera frente a nosotros, sus fans (y los miles de espontáneos también, ¿por qué no?) para decir adiós. Y junto al escenario, del lado derecho si se miraba de frente y entre dos árboles que llevan ahí ya muchos años la luna se asomaba a ratos, casi llena, iluminada pero con una cierta apariencia siniestra, como si ella también quisiera que Black Sabbath no se acabara jamás. Quizás ella misma se sentía una mujer sucia que no se anda con mamadas y por eso mismo se vistió de gala, pero de gala oscura.
Los niños del mañana viven en las lágrimas que caen hoy.
Ayer no hubo lágrimas, no de mi parte. No todas las despedidas son un adiós ni tampoco tienen por qué ser tristes. Esta era una fiesta, y aunque en concepto difieran, fue como lo describió alguna vez Raxas “la fiesta de mi funeral”. Sí, existe la posibilidad de que un funeral sea una celebración. Ya que no podemos evitar la muerte podemos celebrar entonces el final de una vida plena, y si bien no puedo hablar por ti porque no caminé nunca en tus zapatos, a pesar de que me lo imaginé miles de veces, sé perfectamente bien que mi vida fue y será más plena porque te tengo a mi lado.
Te digo que disfrutes la vida, ojalá yo pudiera, pero ya es muy tarde.
No, nunca es tarde, no seas paranoico. Gracias por todo, salud.

jueves, septiembre 01, 2016

Megadeth, reseña.

No fue una noche más. Si algo ha caracterizado a Megadeth en sus presentaciones en México es que nunca sabes qué esperar. Ya sea que traigan a Judas Priest (con Ripper Owens) de abridor, que le abran a Mötley Crüe, que por problemas de salud Mustaine y compañía toquen sólo una hora y con pésimo audio (José Cuervo Salón) o que estén las estrellas alineadas y todo salga de maravilla, Megadeth es una banda impredecible.

La noche del lunes pasado se subieron al escenario casi a las 9 en punto ya que los anunciados previamente Havok, que abrirían la serie de conciertos en México, fueron retirados del cartel. La historia es aparte así que no entraré en detalles al respecto.
Cada que empieza un concierto, aunque se haya hecho soundcheck, los ingenieros suelen re ajustar el sonido en la primera canción, y si esa primera rola es Hangar 18, bueno, te saca de onda. Lo bueno es que le llevó al inge sólo media canción dejar todo más o menos en orden. Y digo más o menos porque para mi gusto y mis inflamados oídos que incluso estaban en tratamiento médico en esos días, el volumen era realmente excesivo. Esa es mi única queja general del concierto, el brutal volumen al que lo pusieron.

Como sea, Hangar 18 es fácilmente una canción que puedes meter en el encore, así que abrir boca con ella era arriesgado pero funcionó a las mil maravillas.
El escenario estaba pulcro y encuerado, pantallas debajo y detrás de la batería pero nada más, no había amplis ni monitores, sólo los músicos.
Probablemente abrieron el show de esa manera porque Mustaine había declarado en varias ocasiones que desde su perspectiva, el material de Dystopia quedaba perfecto con su catálogo de discos clásicos, con ese sonido thrash que los impulsó a la fama y sí, inmediatamente después ofrecieron The Threat is Real y la energía no bajó ni un ápice. Ya con el sonido bien ecualizado y a pesar de que el excesivo volumen, sobre todo algunos picos, de pronto ensuciaban la música empezaba uno a ver el entorno. Y es que, por lo menos en mi caso, casi siempre uno se enfoca en Mustaine porque los Drover/Broderick/Pitrelli/MacDonough/LoMenzo y demás que han venido en diversas épocas nomás no tenían chispa y en algunos casos ni personalidad. Esta noche sin embargo fue muy distinta. Si bien Dirk Verbauren no es un baterista protagonista tipo Lars Ulrich es mucho más visible que la mayoría de sus predecesores, y lo más importante, es un excelente baterista. No parecía tener problema en ningún momento y eso ayudó muchísimo a la banda que en tiempos recientes había padecido un poco en ese rubro. Shaun Drover cumplía, Dirk va mucho más allá. Y en el caso de la segunda guitarra, por fin Megadeth tiene a alguien con gran carisma que además toca excelentemente bien. Digamos que la capacidad técnica de sus guitarristas nunca ha sido un problema, lo era su apatía o falta de carácter o falta de presencia y con Loureiro todo eso se fue al demonio. Además de que Mustaine en todos los solos que le tocan a Kiko se hace para atrás y lo deja al centro de todo, volteas a verlo porque te atrapa, siempre sonríe, hace algunos malabares con la guitarra y claro, toca muy bien.


“In her way I'll surely die, In the eye of the tornado, blow me away”. Una de las favoritas de muchos, y además una de las favoritas de las bandas de covers fue el tercer acto, Tornado of Souls. Ya con tres rolas en el set no quedaba duda de que a pesar de saber que habría por ahí las clásicas más lentas, ese inicio era demoledor. Luego otra vez algo de Dystopia, ahora Poisonous Shadows; cuatro canciones, apenas dos discos representados pero no parecía importar porque, una vez más, esta canción queda perfecto en el contexto del Megadeth era Rust In peace. Después y presentada por Mustaine como “hoy tocaremos algo de material viejo y algo de material nuevo, este tema se llama Wake Up Death” comenzó la variedad. Es un tema clásico pero cortito así que probablemente para que no se sintiera que no llega ni a los 4 minutos la ligaron con el mega clásico In My Darkest Hour. Para mí fue de los momentos más agridulces porque fue justo ahí que mis oídos ya no sólo sentían fuerte el volumen sino que ya me lastimaba así que me fui hacia más atrás. Siguió una muestra de lo bien que suena la banda hoy en día con la instrumental Conquer or Die! y luego con Fatal Illusion para sumar ya en ese momento 4 rolas nuevas.


“Esta canción habla sobre la esposa, bueno ahora ya ex esposa de un amigo que era una prostituta. Y se lo dije pero no me hizo caso. Se llama She-Wolf”. En años recientes se ha convertido en una de esas infaltables en el set, y por mí encantado, me fascina el riff de inicio así que a matear. Luego vino Trust, una que por mí podrían saltarse pero que cuando escuchas a todos cantándola entiendes que no sobra en el set. Dawn Patrol es como el momento para David Ellefson y se entiende, aunque tampoco es como que haga gran cosa en el bajo en ese ratito. Luego vino Posion was the Cure y ya parecía más un concierto de mezcla entre Rust y Dystopia, aunque eso no tenía obviamente nada de malo, excelentes discos ambos.


Sweating Bullets es de mis temas favoritos del Countdown así que en mi mente el concierto era hasta entonces casi perfecto. Me queda claro que A Tout Le Monde la van a tocar siempre y aunque me gustaba más cuando salió que ahora, es una de esas pensadas en que el público cante y así fue. Luego llegó el turno de Trust con su parte cantada en español. Esa es quizás la otra que si prescindieran de ella a mí no me molestaría, me gusta, la canto, pero si pusieran algo del Killing por ejemplo en su lugar yo no me quejaría.


Siguió otro espalda con espalda del nuevo material con Dystopia y Post American World (“alguien me dijo por ahí que no entendía esta canción y le dije, ‘¿y a mí qué carajos me importa?"). Seis temas en total de Dystopia, lo cual además de agradecer porque es un discazo hace que el show ya de entrada sea totalmente diferente a cualquiera que hayan hecho en México en el pasado, una pena ver que la gente no respondió al llamado porque si bien se veía saludable la entrada, no era ni remotamente el éxito que debió ser, sobre todo ya que venían con disco nuevo y no cualquiera, uno realmente bueno.
Las que nunca pueden faltar cerraron el show: Symphony of Destruction con todo lo que se pueda decir de ella en cuanto a cómo la canta el público y Peace Sells. Gran cierre y para entonces ya todos nos habíamos dado cuenta de que faltaba otra clásica del Rust, afortunadamente fue la del encore y con Holy Wars se terminó el show.


Por ahí le aventaron dos banderas de México. La primera la mostró y luego la amarró con respeto en el micrófono central y la segunda, al leerla y ver la leyenda “Live Metal Die Megadeth” sonrió y señalando a quien se la había dado le dijo “esta (refiriéndose a la frase) es muy buena. Muchas gracias”. En otro momento había elogiado al público mexicano llamándolo uno que verdaderamente es respetuoso: “en sud américa tuvimos algunos problemas y mucha gente me odia y me agredieron verbalmente. No sé por qué chingados pero llegar aquí ya era algo que ansiábamos, yo vivo en California así que somos vecinos, conozco de la cultura de México y me gusta. Y además son un público muy respetuoso, gracias”.
Y así en cerca de dos horas Megadeth le restregó en la cara a los que se quejan de que ya vienen cada 15 minutos que la banda está en excelente forma y que tiene mucho más que ofrecer. Mustaine se mostró muy amable y sonriente todo el show e insisto, esta banda suena verdaderamente brutal.

Esta vez les debo las fotos.

martes, julio 26, 2016

Twisted Fuckin' Sister y algo del Hell and Heaven

Twisted Fucking Sister!
Ya no importan la cantidad de textos y notas que anuncian que la del Hell and Heaven marcó la primera y última vez que Twisted Sister se presentó en México porque, como el mismo Jay Jay French dijo desde el escenario, habían tocado hace 12 años en Monterrey.
A estas alturas ya no importa que muchas personas se hayan ofendido porque hace muchos meses Dee Snider apoyaba a Donald Trump -antes de que mostrara su verdadera cara racista- aunque hace algunas semanas el mismo Dee en un video se desligara públicamente del político y su plataforma e incluso le negara ya el uso del tema We’re not gonna take it y que desde el escenario del Hell and Heaven dijera con toda claridad y contundencia: “for the record, fuck Donald Trump! (que quede constancia, chingue a su madre Donald Trump). A esos que por creerse todo lo que sale en la red se lo perdieron, mis condolencias.

Importan a nivel curiosidad y hasta chisme que al presentar a la banda dijera “en la batería, Mike –toco-cada-semana-en-México-Portnoy” y que luego dijera “ahora sí, los originales” y entonces presentara a Eddi “Fingers” Ojeda, Mark “The Animal” Mendoza, Jay Jay French y que a él lo presentaran como “si Lady Gaga fuera hombre no sería ni tan atractiva ni tan talentosa como Dee Snider”.
Importa que a pesar de que el formato de festival y el hecho de que arriba de ellos estaba Rammstein como banda estelar redujo su set a una hora nada más (lo cual hubiera sucedido en cualquier festival porque así se manejan los tiempos en ese contexto), Twisted Sister mostró que 40 años después sigue pateándole el trasero a cientos de bandas mucho más jóvenes que no tienen ni la actitud, ni la entrega ni la calidad del quinteto neoyorquino.
No necesitaron gran parafernalia; apenas una imagen de fondo con el logo adornado con banderas de todo el mundo alternada con otra imagen del mismo logo pero limpio, un montaje de luces que combinó a la perfección lo moderno (luces robóticas) con lo clásico (luces fijas), algunas llamas por aquí y por allá y un set que incluyó 4 de los 5 discos en estudio que tienen.
Importó que Dee Snider aún mantiene una enorme capacidad de tener al público pendiente del escenario. Agradeció por ejemplo a la madre naturaleza por no dejar caer la lluvia para cerrar con un maravilloso Bitch: “Thank you mother nature for not raining, bitch!”. Importó que tocaron temas oscuros como The firse still burns o Destroyer y que no dejaran fuera clásicos como S.M.F y I wanna rock y por supuesto, We’re not gonna take it con una especie de encore especial para poner a cantar a todo mundo el clásico “huevos con aceite, y jamón”. 40 años después de su nacimiento y 12 después de su primera visita al país por fin saldaron la cuenta pendiente con los capitalinos, y lo hicieron de manera que ninguno que haya estado ahí lo olvide, ni siquiera los que estaban esperando a Rammstein en el otro escenario a quienes les dijo “ya sé que están esperando al puto Rammstein pero eso no quita que se diviertan con nosotros, ¿o sí?”.
Cada quien tendrá su momento memorable en el show. Para muchos ese fue cuando tocaron The Price porque, como lo dice su letra, “es el precio que debemos pagar, y todos los juegos que debemos jugar me hacen preguntarme si vale la pena hacerlo, porque es un juego que vamos a perder, aunque es un tipo de vida que hay que escoger, y el premio es justamente nuestra vida hasta que termine”. La dedicatoria ahí fue para AJ Pero (ex baterista de TS), Jimmy Bain (Rainbow) y Lemmy (Motorhead, quienes perdieron la vida este año o el pasado y han sido de los incontables decesos de los últimos dos años...

Como tributo a las bandas que se mantienen activas a pesar de los pesares tocaron The Fire Still Burns, para lo cual Jay Jay French dijo que la dedicaba “a esas bandas que no se rinden 15, 20, 30 o 40 años después”. Grata sorpresa porque el disco Come Out and Play no era uno de los que se esperaba fueran representados en el set.
Tardaron demasiado años en venir pero lo hicieron estando en muy buena forma y eso sólo hace que el recuerdo de haberlos visto sea aún mejor. Una cuenta pendiente menos con el metal.

Lo demás.
Ahora, en cuanto al festival en sí, trataré de escribir lo más objetivamente posible y desde la perspectiva del público cada vez que se pueda.
Lo bueno:
La cantidad de gente. El mundo dice que el metal está de salida y bueno, la realidad vivida en el festival parece indicar que no es así. Hasta el cierre de esta edición (jaja) no tengo una cifra oficial. Se habla igual de 50 mil que de 80 mil y cualquier cantidad entre esas dos así que ese dato queda pendiente.
El comportamiento de esa gente. Que yo sepa, saldo blanco en términos generales, nada que lamentar, ningún problema de esos que algunos imbéciles vaticinan cada vez que hay conciertos de metal porque “ese tipo de gente no se sabe comportar”.
El aspecto visual del festival. Se veía bien todo, ante los ojos aparecía de verdad como algo que te puedes encontrar en otras partes del mundo. Los escenarios Hell y Heaven muy bien decorados con las dos letras H en medio, aunque eso supongo afectó el tamaño de la pantalla central que pudo ser más grande. La otra es que haya sido por cuestiones presupuestales o que simplemente no le pusieron atención a ese detalle. El escenario True con dos cajas de tráiler de cada lado se veía imponente y el Alternative, aunque más austero, cumplía cabalmente con lo que uno espera llamar escenario en un festival. El New Blood de plano no lo ví pero las fotos muestran que este año ya fue un escenario y no una carpa de vacunación con dos bocinas. Bien ahí.
Se respetó el tiempo que debía tocar cada banda. No todo estuvo a tiempo pero eso no impidió que las bandas tocaran lo que se suponía debían tocar.
Aunque los de El Universal y Paco Castorela se enojen, los precios de los boletos. 880 pesos en general por 50 bandas no es caro, le busques por donde le busques. También, y esto es MUY destacable, que no hicieran promoción 2x1, eso daña enormemente a la escena porque la gente se espera a ese día, no compran boletos y si no hay promoción, ya no se vendió lo que se debía. En ese sentido los Live Talent aguantaron vara y no aflojaron, lo cual insisto, es un acierto.
Su apertura a tener medios transmitiendo en vivo y en tiempo real. Esto también estará en lo malo pero de entrada, que dejaran que hubiera medios transmitiendo (por ejemplo Canal 11, Reactor, Sonica Tv, Coca Cola Tv, Grita Radio entre otros) con una sección destinada para tal efecto habla de una apertura que sucede en todo el mundo pero que en México era poco explorada.
Que no lloviera. La noche anterior se cayó el cielo y había zonas lodosas que fueron cubiertas con una especie de alfombras lo cual, gracias a que ya no llovió más, sirvieron perfecto para que se pudiera caminar por todos lados sin mayores contratiempos.
Las actividades extra. Desde mujeres muy sexys enjauladas a zanqueros disfrazados a botargas hasta juegos mecánicos (bueno, uno), área para niños, un pequeño beer garten o un corredor de mercancía de diversos productos, había muchas oportunidades de entretenerse si en un momento dado ninguna de las bandas eran del agrado de alguien.
Lo malo:
Los baños. Un asco total y además, ponerlos todos juntos sin especificar cuáles debían ser para hombres y cuáles para mujeres fue un gran error. Sobre todo para las mujeres, ir al baño se convirtió en una pesadilla. Además no tenían agua ni desinfectante así que con el calor, a 50 metros de distancia sabías donde estaban colocados los baños por la terrible peste que emanaban.
Algunos ingenieros de audio eran realmente una facha. Las bandas más grandes probablemente traían al suyo pero en general los inges eran los mismos banda tras banda en cada escenario, y por ejemplo el que estaba en el escenario Alternativo cuando tocaron los colombianos Koji k Utho y después de ellos A.N.I.M.A.L. era una facha. Los colombianos subieron a un nió de 12 años a tocar una tarola y un tom (tambor de piso) y jamás sonó. Además fue muy evidente porque el niño hizo un mini solo de percusiones que simplemente no sonó jamás. Y así detalles en todos los escenarios porque, si bien es cierto que el viento entorpece el audio cuando sopla fuerte (y por momentos sucedió) también es cierto que se nota cuando un ingeniero no sabe lo que hace o no conoce a la banda.
La brutal lejanía del New Blood Stage. Si de por sí el espacio era vasto, pones un escenario en el culo del festival y logras que nadie vaya.
El mal trato a algunas bandas nacionales. Lo digo siempre, si no te gustan, si no te caen, si a tus amigos que pones de stage managers (porque en algunos casos eran amigos, no gente profesional) les caen mal, mejor no los invites. Digo, el apoyo a la escena nacional es muy necesario pero no es a fuerza, y si vas a atropellar a algunos en lugar de apoyarlos, pues mejor no los invites.
Ok, abrieron esa oportunidad de que algunos medios transmitieran en exclusiva, pero no les ofrecieron la infraestructura completa. Es decir, eso se hace por ejemplo en el Vive Latino y la producción del festival provee el internet. Aquí se proveyó un espacio, una carpa con luz pero sin internet. Son detalles que parecen nimios pero hacen la diferencia entre “lo mejor de…” y un festival más.
La logística. El festival empezó (y por lo tanto terminó) tarde. Y ahí no hay nada de que las bandas al final pusieron panchos, si anuncias puertas a una hora, abres a esa hora y las bandas empiezan como debe ser, si empiezas tarde, digas lo que digas, la falla es atribuíble a ti, así de fácil. En ese rubro de logística entra también por ejemplo el que hubiera zonas denominadas Recogida Uber, pero a los Uber no les avisaron y no los dejaban pasar al estacionamiento obligando a la gente a tomar el que es compartido. También en ese rubro de logística cabe mencionar que muchos de los puestos de mercancía que estaban ya dentro del autódromo y que estaban en fila y acreditados, no tenían luz. Así las cosas, ya de noche pues no venden nada.
Los precios de la comida y el agua. Si bien es cierto que los puestos oficiales y sus encarecidos precios son problema de Ocesa, que es la empresa que administra el inmueble, los Live Talent pusieron food trucks que dependían de ellos y ahí también, los precios eran un abuso. Digo, así son los festivales, pero si es un dineral el que se necesita para comer y beber.
Finalmente está el gran problema de la acreditación a medios de comunicación. Eso realmente no compete a una nota de este tipo pero sí vale resaltar que hubo quienes esperaron hasta 4 horas para poder entrar, y eso sencillamente es lo más anti profesional que puede suceder. Lo peor es que el acuchillado es un publirrelacionista muy capaz que al ser quien tenía que dar la cara se llevó todas las críticas. ¿Qué pasó exactamente y por qué no estaban las pulseras listas? Eso sólo lo saben ellos pero esperemos que lo arreglen porque no es la primera vez que tropiezan con esa misma piedra, es más bien una constante. Su comunicado para los medios sólo ofrecía sentidas disculpas pero no aclaraba nada. Decía que lo sucedido fue por causas ajenas a Live Talent (típico ¿no?, siempre es culpa de alguien más) y demás, pero sin explicar cuáles fueron esas causas. Una verdadera facha eso. Y sí, insisto, la diferencia entre “el mejor festival…” y un festival cualquiera con muchas bandas está en esos detalles. No sólo es que las bandas sean buenas (lo cual es muy subjetivo y debatirlo es infructuoso porque finalmente depende del gusto de cada quién), es que sepas llevar las riendas del festival y Live Talent aún no muestra tener esa capacidad de manera cabal.
También el acceso a ganadores de diversas promociones y de personas que venían en tours de diferentes estados de la República fue terriblemente mal organizado y también ellos estuvieron ahí horas, esperando, perdiéndose bandas.
Ya lo demás, las distancias a recorrer por ejemplo no son sujetas a debate. Es un festival muy grande así que hay que ir preparado física y mentalmente para aguantar muchas horas, eso no tiene remedio y eso sí es igual en los grandes festivales de Europa por ejemplo.

Mis tres centavos de aporte (aunque no parezca, de crítica constructiva).
Creo que 5 escenarios son demasiados. No hacen falta tantos. Insisto, si lo haces sólo por meter bandas nacionales en uno de ellos y cumplir con esa demanda pero pones el escenario en el punto más lejano, no ayudas a nadie. Cuatro escenarios serían suficientes, que inviten a bandas nacionales que ellos crean merecen estar ahí o a las de sus amigos y que en lugar de darles 20 minutos les den 35, por ejemplo. Digo, El Clan es una de las máximas leyendas del gótico en México y tocaron en el culo del festival, 20 minutos. Eso se puede evitar quitando el quinto e innecesario escenario New Blood.
Sí, han mejorado bastante, tanto que lograron un festival de buen nivel, pero para hacerlo el mejor o de élite TODO debe funcionar bien, no sólo lo que se ve desde afuera sino lo que sucede tras bambalinas. Hay más fotos de fan de gente que estaba en “producción” que en cualquier otro evento del mismo tipo, por ejemplo.
Ya para finalizar, por diversas razones que van desde el tiempo que tardé en entrar hasta el hecho de que buena parte de la tarde estuve transmitiendo desde la carpa de Sónica y pasando por el hecho de que la mayoría de las bandas no me llamaban la atención, fuera de TS no vi casi nada. Vi como mencioné a Koyi K Utho (que no me gustó), a A.N.I.M.A.L. que me dejó claro que ese tipo de música en mi vida fue sólo un gusto pasajero, un poco de Bulldozer - muy buenos aunque me llevó algo de tiempo encontrar un sitio donde se escuchara bien- y un poco de Ghost que, para mí, es una banda absolutamente disfrutable. Ya sé que a muchos les molesta y les choca pero a mí me encanta, y su concierto me pareció muy bueno. No vi nada más así que no tengo nada que agregar.
Tomando en cuenta todo lo expuesto y valorándolo en una tabla numérica tipo calificación escolar, creo que como público el festival puede llevarse un 8.5 o 9, pero viéndolo como un todo, con lo que sucede tras bambalinas, aún es un inamovible 7.

lunes, junio 06, 2016

Scorpions, reseña

**Todas las fotos son propiedad de André Dulché de Pólvora Rock Si quieren ver más fotos y leer otra reseña, pásenle a su sitio**.

Pactado para las 9 de la noche, el concierto de 50 aniversario de los Scorpions arrancó a las 9:13 de la noche con una Arena Ciudad de México que cada vez que me ha tocado visitarla se consolida más en mi gusto como el mejor recinto para escuchar y ver conciertos en vivo.
No recuerdo francamente cuántas veces he visto a los Scorpions, tal vez unas 5 o 6, pero sí me quedaba claro que las últimas dos (en México) no habían sido tan especiales, así que en esta ocasión tenía duda de qué esperar. En lo que es una costumbre que como parte del medio periodístico tienes a agradecer mucho pero que como fan suele romperte un poco la ilusión, antes de subir al comodísimo palco de prensa ya tenía en mis manos el set que tocaría la banda. Eso significaba entonces que no habría sorpresas para mí pero también auguraba que no necesariamente sería como las veces anteriores; había algunos detalles interesantes y estaba ansioso por vivirlos.

Lo primero que hay que destacar es que a pesar de la distancia, la Arena es un lugar absolutamente espectacular. La comida y bebida es cara pero eso sucede en todos los recintos de ese gran formato en México pero aquí hablo de que incluso si vas al baño hay pantallas de alta definición que transmiten via circuito cerrado el concierto. El estacionamiento es gratuito, lo cual representa otra enorme ventaja aunque en ese sentido, el problema es que a la salida como la av de las Granjas es angosta y los puesteros se ponen en la banqueta y hay muchísima gente que camina hacia el metro, salir puede ser bastante engorroso.
De entrada el escenario estaba tapado con una manta que replicaba en el centro la portada de Return to Forever, el décimo octavo y más reciente disco de la banda y que en los costados mostraba unos escorpiones plateados muy en la onda de la portada alternativa del Lovedrive, con un toque un poco más moderno. Luego de una intro que dejaba ver detrás de dicha manta una gran variedad de luces, cayó el telón y arrancaron de lleno con Going Out With a Bang, una de las canciones nuevas del disco más reciente que, aun que suene contradictorio, encuentra su explicación en el hecho de que la mayoría de los temas en Return son arreglos a rolas viejas, sobre de la era entre Blackout y Crazy World.

Normalmente la primera canción en los conciertos se usa para ajustar nuevamente niveles y detalles, así que no importaba mucho que empezaran con una canción no tan conocida, aunque el audio tampoco necesitaba mayores ajustes.
Detrás de ellos estuvo la gran novedad y la razón principal por la que, para mí, el concierto tenía esa aura de no querer perdértelo, Mikkey Dee. El baterista oficial, James Kottack, alejado de la banda “para atender problemas con su salud” de acuerdo a un comunicado de principios de año (parece que esté en busca de rehabilitarse en contra de su adicción al alcohol). Y detrás y debajo de Mikkey Dee estuvieron unas pantallas que en todo momento mostraron imágenes varias que diversificaban la atención visual. Probablemente los que estaban ahí en general A estaban más pendientes de los músicos por tenerlos cerquita, pero si estás lejos, las pantallas y sus videos son una buena oferta.
Ya establecidos en el escenario, ya más flojitos luego de tocar la rola de inicio aventaron sin piedad un doblete de 1980 con Make It Real y The Zoo, ambas del Animal Magnetism. Ya para entonces en la mente de miles (la arena estaba como al 98%) no importaban tanto los comentarios en Facebook de la gente que cuestionaba la validez de verlos una vez más en vivo o la validez de asistir cuando engañaron a todos con una supuesta gira de despedida o la validez de asistir cuando Meine ha tenido algunos problemas fuertes con su voz. Esa es la magia del heavy y de las bandas veteranas que envejecen con clase; todo lo que el cuerpo ya no te puede dar lo sustituyes con detalles, con tocar sin errores, con un excelente sonido…

Los Scorpions no son tontos y saben que aunque 18 discos en estudio en una carrera de 50 años por ahí no son tantos, su época realmente dorada fue en la década de los 80 así que se siguieron en ese mismo decenio con Coast To Coast, la primera de cuatro canciones que eventualmente ofrecerían de ese clásico llamado Love At First Sting.
La primera grata sopresa llegó con un pequeño popurrí de 4 canciones de discos de los años 70. Como nota al calce, hace algunos meses cuando anduve manejando la van de la gira de Voltax con Cauchemar y Metalian, Judas Priest y Scorpions de los 70 fueron buena parte de nuestro soundtrack en la carretera así que escuchar pedazos de minuto y medio de Top Of The Bill (del Fly To The Rainbow de 1974), Steamrock Fever (Taken By Force, 1978), Speedy’s Coming (Fly To The Rainbow) y Catch Your Train del Virgin Killer fueron un verdadero agasajo.
Luego de un solo de Mathias Jabbs denominado Delicate Dance vino otro popurrí, pero ahora de versiones acústicas. En mi opinión, hacer por ahí algunas baladas de vez en cuando no le afecta a nadie, la bronca con Scorpions y la razón por la cual las últimas dos veces que los había visto en México no me gustaron tanto fue porque el show ya era mitad baladas y mitad temas rockeros. Ahora, inteligentemente conjuntaron Always Somewhere, Eye Of The Storm y la muy coreada Send me An Angel en un solo momento del show que además supongo le ayuda mucho a Klaus Meine a calmar la garganta.
El momento cliché para muchos llegó con Wind Of Change. Lo que habría que entender es qué significa cliché para cada quien. Presentada por Klaus con las palabras “creo que esta aún es una canción de esperanza”, le moleste a quien le moleste, es el tema que tres cuartas partes de la audiencia quiere escuchar. Insisto, si es cliché en mal plan o no depende de cada quien pero ese tipo de canción que sabes que estará en el set, punto.

La gira finalmente es para promover un disco reciente así que el siguiente tema fue Rock and roll Band. Muchos opinan que las bandas “clásicas” no deberían tocar temas nuevos, ni siquiera grabar discos (Jay Jay Frencha de Twisted es uno de ellos por ejemplo) pero yo creo que es perfectamente válido, además, aunque algunos opinan que tocar esos temas quita espacio para otros clásicos, si tocaran clásicos se les acusaría a las bandas de ser sólo vendedores de nostalgia. La rola en sí es buena, movida y deja todo calientito para el tema apertura del lado B del Blackout, Dynamite, que también fue de las más coreadas.
Es imposible no darse cuenta de que está Mikkey Dee detrás de una batería. Además de que no para de mover la mata y muy a pesar del evidente sobre peso que traía, su solidez en los tambores es absolutamente destacada. Digamos que aunque en la mezcla de audio los ingenieros siempre tratan de que la batería tenga cierto protagonismo por su cualidad de instrumento que lleva el ritmo. Dee le agrega estilo, dinamismo, actitud, enorme talento y muchísimo carisma. Le dio vida nueva a muchos de los temas así que llegado el momento nos regaló, como siempre en su carrera (o por lo menos en sus años con Motorhead) un maravilloso solo. La plataforma de soporte de la batería se levantó unos 3 o 4 metros y ahí arriba, como dueño único de una audiencia que si no sabía quién era ahí se le derritió, demostró una vez más que aún no hay quien le gane a la hora de hacer muy entretenido algo que muchas veces y con muchas bandas se convierte en una pausa tediosa.

Terminado el solo regresó la banda y descargó una tras otra Blackout, No One Like You y Big City Nights para dejar bien claro que a pesar de las baladas, Scorpions es una banda que se construyó un gran nombre tocando heavy de excelente manufactura.
Tras un par de minutos regresaron para el clásico encore que, en mi opinión, estuvo al revés. Tocaron Still Loving You y se despidieron de la Ciudad de México (quien sabe si para siempre) con Rock You Like A Hurricane. El éxtasis que me dejaba en la piel cada nota de Still Loving You no se alcanza con una rola como Hurricane, por más clásica que sea, pero eso finalmente además de ser una apreciación personal, es irrelevante.
De los conciertos de las primeras veces que vinieron a este hay muchas diferencias. Se extrañaban por ejemplo los Marshall y el ampli de bajo que de ñpronto aparecían pero sólo como imágenes digitalizadas en la pantalla del pie de la plataforma de la batería. Por otro lado, el usar monitores in ears y guitarras inalámbricas ofrecen una visión del escenario un tanto desnuda, aunque eso seguramente sólo se nota en los ojos de los fans veteranos porque para los más jóvenes, esas configuraciones “austeras” cada vez son más comunes.

Al final del día un concierto ampliamente disfrutable. No será el concierto del año ni nada pero 1 hora y 45 minutos después todos salieron de ahí con una enorme sonrisa, que es de lo que siempre se ha tratado. Además, la compañía siempre juega rol importante y la siempre guerrera Sra Interesante hace de cualquier situación un acontecimiento divertido, así que nada que reprocharle a la noche.
Ya de ahí nos fuimos al bar Metal Brothers por unas chelas más accesibles y una excelente banda de covers, pero esa historia volvería este post en tesis y nadie lo va a leer así que mejor regreso al bar este fin de semana y dejo que nazca una historia más.



Si llegaste hasta aquí, muchas gracias.

miércoles, junio 01, 2016

No Metal: Entrevista con Pat Mastelotto (King Crimson, TU, ORK...)


1-¿Cómo te iniciaste en la batería?
Cuando tenía como 10 años estaba muy afectado por los Beatles y toda aquella invasión británica. Intenté tocar muchos instrumentos antes de decidirme por la batería. Una vez que me decidí formé un power trío de rock and roll y el resto es historia.

2- ¿All Music Guide escribió aquella famosa línea que incluso tú compartiste en tu página web que dice que que muy rara vez los bateristas se vuelven exitosos tras haber salido de una banda exitosa, valga la redundancia, pero tú pareces ser mucho más reconocido tras tu salida de Mr Mister que durante ese periodo. ¿Cómo son tus recuerdos de esos días?
¿Los días de Mr Mr? Fue una época maravillosa pero todo sucedió en un flashazo de tiempo. Desearía haber sabido entonces todo lo que sé ahora 
Me queda claro que he sido muy afortunado de poder seguir en lo que hago y hacer de la música una carrera porque el negocio de la música es una chingadera. Hoy en día es mucho más complicado para los músicos jóvenes establecer una carrera. Creo que fui bendecido con haber vivido en el tiempo que me tocó hacerlo.

3- Un doble trío es en sí misma una idea extraña, pero para los melómanos, verte compartir las labores de baterista con una leyenda como Bill Bruford fue surrealista. ¿Cómo fue para ti esa experiencia desde un punto de vista profesional?
Creo que la idea del doble trío de King Crimson fue increíble, una experiencia muy disfrutable, ¡me hubiera encantado que durara más! Bill y yo apenas estábamos calentando motores. Traíamos un montón de ideas que apenas se estaban cocinando, música cruda y poderosa dentro de la química y el contexto clásico de “banda”

4- El ultimo disco de Mister Mister nunca se editó. ¿Te interesaría verlo editado en algún momento? ¿Por qué?
Salió finalmente en el 2010 tras estar guardado por 20 años, se llama Pull y supongo que está disponible en Amazon. Llevaré una pequeña caja de mercancía para vender en México y llevaré algunos. De verdad es un gran disco, para mí el mejor que hicimos… trae a Trevor Rabin en la guitarra… tiene algunas de las mejores composiciones que logramos como banda. La producción también es fantástica, volvimos a trabajar con Paul Deviliers, el mismo con el que hicimos el disco Broken Wings. Yo lo considero como una gema infravalorada.

5- En tu biografía dice que en algún momento mientras estabas con King Crimson tomaste algunas clases de batería y percusión. Uno pensaría que alguien de tu nivel sería más un maestro que un estudiante. En ese contexto, ¿cuál es la motivación o el proceso de pensamiento detrás de una decisión como esa de tomar clases cuando casi todo mundo te ve como un héroe de la batería?
No soy ningún héroe, solo soy un baterista más que debe aprender mucho aún. Hay muchos huecos en mi forma de tocar y muchas cosas que aún debo aprender. Esa es la parte divertida de ser músico, divertida y frustrante, una sola vida no te alcanza para llegar al lugar al que quisieras estar. Cuando King Crimson se tomó un breve descanso en 1997 fue cuando ocupé tiempo para tomar muchas clases, Jimbe, Kangier, Tabja, Trap Kit… también estudié otras cosas como piano y solfeo. Sabía que estaría en casa por seis meses así que acomodé todo en ese tiempo.

6- Leyendo tu biografía da la impresión de que te quedan muy pocas ventanas afuera de la música, y sin embargo tienes una familia. ¿Cómo lo haces funcionar, en verdad es posible llegar a casa y dejar atrás todo para ser un esposo durante el tiempo que estás fuera de la carretera?
Bueno justo ahora acabo de regresar a casa luego de una gira de 32 conciertos con Tony Levin y su Stick Men. Estuve fuera cinco semanas y llegué a casa apenas ayer y perdí mi teléfono, lo cual fue maravilloso porque escribo esto a las 11 de la mañana y aún no lo encuentro así que mi esposa tiene toda mi atención (por cierto, le propuse matrimonio a mi esposa en la Ciudad de México). La voy a llevar conmigo al show de Ciudad de México y ya de ahí ella se regresa al norte y yo viajo al sur pero digamos que esa una de las ventajas que puede ofrecerle un músico viajero a una esposa, el poder conocer otros lugares de vez en cuando. Como podrás imaginar cuando las giras son con King Crimson las condiciones de viaje son mucho mejores y constantemente nos quedamos en una sola ciudad por varios días. El año pasado por ejemplo pude llevarla conmigo a Tokio y estuvimos ahí una semana completa.

7- ¿Cuál es la historia detrás del nombre TU?
Cuando Trey y yo terminamos de grabar el disco The Power to Believe de King Crimson nos juntamos para grabar algunas ideas, yo viajé a Seattle que es donde vive él y usamos el estudio de Matt Chamberlain (baterista de Tori Amos por ejemplo). Yo llevé a Bill Munyon que es mi ingeniero y pasamos cerca de una semana escribiendo e improvisando y creando tracks desde ahí … lo que salió es el único disco de estudio que tenemos y realmente fue algo que sucedió muy rápido. Luego tuve la idea de llamarlo Two (dos) pero escrito como TU. Luego vino el concepto de conseguir a otros dos músicos para que cada que tocáramos un concierto fuera algo especial y llamarlo TU + 2. Así, los primeros dos músicos que contacté fueron Kimmo Pojohjen y Samuel Kosimen, dos freaks finlandeses de la world music futurista. Ese proyecto lo llamamos KTu -te lo recomiendo mucho-, luego me junté con Butch /el baterista de EELS) y el me presentó a Azam Ali (un increíble cantante americano/iraní) y tuvimos otra cita musical a ciegas. No estoy seguro que cocinaremos para los shows que vienen.



8- Pareciera como que la música de TU es como un jam extendido de improvisaciones inducidas con café de grano. Con ese contexto, cuando tocan en vivo ¿tienen una estructura básica sobre la cual improvisan nuevamente o es más como sesiones organizadas de improvisación que guardan cierta similitud entre sí mismas cada noche?
No, eso no es tan preciso. Realmente casi no improvisamos. Tenemos música que tiene estructuras muy estrictas y otras que tienen algunos espacios propicios para la improvisación. Otra cosa es que creamos cada concierto un poco a la medida y la vibra del inmueble en el que vamos a tocar y tomamos en cuenta las características de la audiencia. Y siempre tocamos con un filme de fondo. Eso nos ayuda a crear atmósferas, pero definitivamente tenemos siempre un plan de juego 
Además usamos también nuestras laptops y tocamos una buena cantidad de IDM Electrónica (Música Electrónica Inteligente y Bailable). Hace como 15 años algunas personas nos decían que hacíamos dub step y yo jamás había escuchado el término así que podríamos decir que de cierto modo somos precursores del dub step, aunque desde un formato prog rock.

9- ¿Qué opines de esa cinta llamada Whiplash? ¿Será que esa necesidad de practicar todo el día para adquirir un buen nivel como baterista se acerca a la realidad, o es mera exageración?
Esa película es pura mierda, yo como baterista no pude ni terminar de verla. Checa mejor Bird Man, no pierdas el tiempo con Whiplash, Bird Man salió más o menos al mismo tiempo y es fantástica.

10- Alguna vez Ozzy Osbourne dijo acerca de uno de sus bateristas (no recuerdo cual) algo así como “Sí, de verdad está loco, todos los bateristas están locos, viven de golpear cosas”. ¿En verdad será que los bateristas son tan distintos que por ejemplo los guitarristas o cantantes?
Ciertamente nosotros los bateristas somos una raza totalmente distinta. Eso es al mismo tiempo una exageración y un prejuicio pero sí existe una “personalidad típica” para casi cualquier posición en una banda. En la comunidad de bateristas hay una hermandad más sólida por ejemplo.


11- A ti se te considera una leyenda. ¿Te sientes a gusto con esa descripción o te provoca algún tiempo de presión?
No no no yo no soy ninguna leyenda y no me siento cómodo con esa descripción. Está bien que te acerquen un poco a la luz pero si es demasiado entonces te quema.

12- Tú has sido líder de banda, músico de sesión, miembro de banda, músico fantasma… ¿cuál de esas opciones prefieres y por qué?
Diablos, nunca pienso en mi carrera desde esa perspectiva, para mí todo es vivir el momento. Se trata de la canción que estás tratando de presentar, que haya una buena comunión con los músicos con los que estás, ya sean muchos o pocos sin importar la posición en la que yo esté, la idea es presentar la música en cuestión de la mejor manera posible.

13- Los guitarristas y bajistas suelen tener instrumentos customizados o personalizados. No estoy seguro pero no recuerdo algún set de batería personalizado que se comercialice como tal. ¿Qué tan complicado es armar la batería perfecta cuando debes usar piezas de diferentes compañías?
Si te refieres a la batería que usaré en México … la cosa está más o menos así: cuando viajas con una banda grande como Mister Mister o King Crimson puedes llevar todo el equipo que quieras (aunque por supuesto los precios de sobrecarga o envío son elevadísimos). Para shows como este en México con Trey lo que hago es llevar conmigo la mayor cantidad de mi equipo personal hasta donde el equipaje documentado me lo permite pero lo demás, los tambores, atriles, platillos y demás, esos te los provee el promotor en cada ciudad. Yo estoy patrocinado por ciertos productos así que mando a cada promotor con tiempo una lista de cosas que necesito (se le llama rider) en el cual van especificados a detalle los elementos que deseo para mi batería. Por supuesto no siempre te dan todo lo que les pides y aún cuando así es no siempre el golpe que das con la baqueta en el tambor suena siempre igual. En verdad es un reto divertido recrear el armado de la batería a mi entero gusto con las pocas horas que normalmente tenemos para montar y hacer prueba de sonido. Definitivamente llevaré mi computadora para tocar algunos sampleos y algunas piezas de batería electrónica. En situaciones de estudio normalmente tengo acceso a todo lo que quiero y necesito y puedo duplicar sonidos (overdub) pero para tocar en vivo debo concentrarme y prepararme.

14- ¿Qué tanto te involucras en el proceso de composición de la música de King Crimson? O en todo caso, ¿cómo es el proceso creativo en King Crimson?
Bueno ha sido muy distinto de acuerdo a cada alineación en las que he estado involucrado. A mí nunca me han dicho qué tocar pero si han existido las sugerencias ocasionales  Robert suele presionarte para que llegues al siguiente nivel así que suele existir un sentimiento muy abierto de exploración y muy a menudo, en Crimson, lo que hacemos es tocar las canciones en vivo en el estudio para dejarlas desarrollarse y que de esa manera suceden las cosas de forma muy orgánica, a veces son cosas muy extrañas, a veces incluso los errores suenan mejor que lo que se pretendía originalmente.

lunes, mayo 16, 2016

Death metal, una breve historia.

Los ochenta, la década que quizá más nostalgia genera desde que murió con la llegada de 1990. Musicalmente hablando hay muchas maneras de entender esa nostalgia pero depende en gran medida desde que postura se les mire. En México por ejemplo fue la década de Timbiriche, Flans y Pandora; de los baladistas tipo Emmanuel, José José y Juan Gabriel; de fenómenos latinoamericanos como Menudo y Los Chamos y claro, de esa mentira mal llamada Rock en tu Idioma, encabezada por bandas como Soda Stereo, Charly García y La Unión.

En el plano internacional fue la década de incontables “one hit wonders” en el mundo pop. ¿Alguien recuerda nombres como Frankie Goes to Hollywood, Culture Club, Wham!, New Kids On The Block, Bananarama, Hal and Oates, Whitney Houston..? Eso era lo que dominaba las listas de popularidad y claro, estaban los grandes de la década como Madonna, Michael Jackson, Prince, Tina Turner, Cindy Lauper, Bruce Springsteen y algunos más. Fue también la década en la que géneros más subterráneos como el hip hop y el rap comenzaban a dar de que hablar.

Por eso, la nostalgia no siempre es una buena idea, porque los rockeros que hablan de los 80 con esa creencia de “qué padre era todo” tal vez no lo vivieron en carne propia o tal vez, ya olvidaron como era esa época.

Pero el metal tuvo en esos diez años una etapa que dio vida y consolidó innumerables sub géneros. Fue la década del New Wave Of British Heavy Metal, del glam, del thrash… fue también la década en la que nació el death metal.

Los 80 fueron años en los que la tecnología avanzó considerablemente. En el mundo de la música se crearon y mejoraron muchas técnicas para grabar y producir discos, pero en el metal fue una década en la que se consolidó el concepto de subterráneo, el famoso “underground”. No existía internet, por lo menos no de manera comercial, los metaleros del mundo se comunicaban entre sí gracias a la cultura del intercambio de casetes. Había una gran cantidad de fanzines en todo el mundo y en casi todos había secciones de cartas. El metalero de los 80 intercambiaba cintas y conocía bandas gracias a esa cultura del fanzine, iba a los conciertos y apoyaba su escena local (y me refiero a la de su ciudad, era algo muy íntimo).

Cuando el thrash comenzó a ser notorio con bandas como Metallica, Exodus, Slayer, Megadeth y Anthrax entre otras, hubo algunas otras que tomaron elementos de ese sonido, que le pusieron tintes de Motorhead y Kreator y lo modificaron poco a poco. Una de las bandas más influyentes de ese tiempo fue Venom, vigente desde antes que las recién mencionadas. Sucedió entonces que algunas personas tomaron la violencia musical de Venom, la velocidad de Metallica y Slayer, hicieron más grave la afinación de sus guitarras, le subieron aún más a la distorsión, inventaron los llamados “blast beats” en el doble bombo de la batería y sin saberlo, crearon el death metal.

Ponerle padre y madre al género es una labor complicada y comúnmente generadora de controversia, pero hay ciertos puntos de encuentro que son comúnmente aceptados por la mayoría. Así, es viable y más o menos certero decir que la primera banda que estableció un sonido que ya no era del todo thrash y que se mostraba tendiente hacia la creación de algo distinto fue Possessed. El reconocido sitio musical All Music Guide acredita a este cuarteto californiano, fundado en 1983, como el primero que “unió los puntos entre el thrash y el death” con el lanzamiento de su álbum debut, Seven Churches, en 1985.

Pero 1983 fue un año clave para el death, porque en la otra costa de los Estados Unidos, la del Este, concretamente en el Estado de Florida, nació también la otra banda que podría disputar la paternidad del género: Death. Originalmente se llamaban Mantas y grabaron su primer demo en 1984 bajo el sugerente título de Death By Metal. Ese y otros de sus primeros demos fueron ampliamente distribuidos en el circuito de intercambio de cintas, lo cual les ayudó de inmediato a establecerse como una banda que proponía algo nuevo, mucho más extremo que el thrash y muy excitante. Tal vez lo que apoye la teoría de que Possessed es el padre del género más que la banda del ya fallecido Chuck Shuldiner, además de la innegable brutalidad de Seven Churches sea que ese disco fue editado en 1985, mientras que Death sacó Scream Bloody Gore, su debutante larga duración, hasta 1987.

La tercera banda que conforma la que se podría llamar “santísima trinidad del Death Metal” fue Master, una agrupación originaria de Chicago que empezó también por 1983. La diferencia entre ellos y los otros dos fue que tuvieron una combinación de mala suerte y malas decisiones de parte de su manager de la época, mismo que desechó un contrato con Combat Records con la idea de que su banda, entonces no tan influyente, merecía mejores condiciones. Combat siguió adelante (ese mismo contrato lo firmó por ejemplo Death) y Master nunca logró establecer una carrera firme. Aun así, su impacto en el circuito de intercambio de cintas no ha muerto y su nombre se encuentra ahí, junto a los pioneros del género.

Ya casi para finalizar la década había otros nombres que sonaban fuerte. El uso de blast beats, popularizado sobre todo por los británicos Napalm Death y el desarrollo de técnicas para mejorar la velocidad de los bateristas ya había logrado establecer como sub género y no como una idea al Death Metal.

El establecimiento formal del nombre Death Metal por cierto se atribuye indistintamente a un demo de Possessed editado en 1984 bajo ese rubro; al demo de la banda Death llamado Death by Metal y a un fanzine de nombre Death Metal creado por Thomas Fischer y Martin Ain, dos personajes suizos que también tendrían que ver con el desarrollo del metal extremo en Europa con Hellhammer y posteriormente con Celtic Frost.

Poco tiempo después de que aquellas tres bandas (Possessed, Death y Master) definieran el nuevo sonido surgió una camada de agrupaciones -muchas originales de Florida- que tomaron el nuevo estilo y lo llevaron a sitios diversos. Entre esas estaban Obituary, Morbid Angel, Deicide y Cannibal Corpse. Desde el primer momento, el death metal exploró en su aspecto lírico temas como violencia, muerte, mutilaciones, horror, sangre, satanismo, misticismo, política, ocultismo, enfermedades y en general todas esas situaciones y aspectos de la vida que hacen que exista el horror. Todos son temas que se encuentran en bandas de otros sub géneros del metal, pero en el death se exploraban de manera mucho más directa y brutal.

Desde el inicio, el death metal se caracterizó por usar voces mucho más graves que la norma, lo que casi de inmediato fue denominado como “voces guturales”. Fue sin embargo Cannibal Corpse, en ese tiempo liderada por Chris Barnes, la primera banda que llevó el concepto de guturales a un plano superior e inconfundible. A muchos no les gusta, pero desde que Barnes apareció en escena, a ese estilo de cantar se le llamó en diversos medios “cookie monster” por el parecido entre esa forma de cantar con la voz oscura y grave del monstruo come galletas de Plaza Sésamo.

A partir de la llegada de Cannibal Corpse, el death ha sido el sub género metalero más popular que hay. Ciertamente algunas bandas de otros géneros han vendido tantos discos que equivaldrían a la población total de varios países –Metallica y AC/DC por ejemplo-, pero esas bandas salieron del subterráneo y se establecieron (aunque fuera sin quererlo) en el mundo del llamado mainstream, un término que en español es sinónimo de alcance masivo. En el contexto subterráneo, el death es el estilo de metal extremo que más vende, que tiene la escena más sólida y fiel y que se mantiene vibrante y cambiante. Baste decir que de sí mismo han nacido otros sub géneros como el melodic death metal, acreditado principalmente a Carcass; technical o progressive death metal (Nile, Opeth…), death doom (My Dying Bride, Asphyx, Paradise Lost), deathcore (Suicide Silence, Misery Index), entre otros.

Lo que hizo diferente a Cannibal Corpse fue que accedieron al éxito comercial –hoy por hoy está certificada como la banda death que más discos ha vendido en el mundo- sin comprometer su sonido o su concepto. Ciertamente el hecho de que diversos países hayan prohibido sus portadas, canciones y artes ha sido un impulso importante, pero también lo ha sido el mantenerse apegados a un estilo, a una idea sonora pero sin negarse la oportunidad de experimentar un poco.

En la actualidad hay muchísimos sellos discográficos especializados o semi especializados en el death, pero a finales de los 80 y principios de los 90 fueron tres los que ayudaron a establecer y consolidar al género: Roadrunner, Earache y Relativity.

Pero no todo sucedió en Estados Unidos. Europa tuvo también en aquellos años su propia escena death, aunque comenzó un poco después y primero se estableció con otro de los sub géneros más brutales del metal: el grindcore. Napalm Death es la banda pionera del género y de acuerdo a diversas definiciones lo que hacían era básicamente una forma más rápida y con canciones mucho más breves de death metal. Son ellos a quienes se les atribuye el establecimiento de los blast beats como base sonora para desarrollar la música. Carcass fue la otra gran pionera del grind y fue una de las primeras bandas en el mundo, si no es que la primera, en hacer un disco que se consideraría melodic death, el Heartwork. De ahí surgieron infinidad de grupos que llevaron la idea de colocar melodía en una base death al límite, sobre todo en la ciudad sueca de Gotenburgo.

Con el paso del tiempo muchas de las bandas pioneras se han ido (Possessed, Death, Master), algunas lograron establecer carreras sólidas (Obituary, CannibalCorpse) y otras han tenido altibajos que los han mantenido vigentes, pero sin recuperar la gloria de sus días primarios (Morbid Angel, Deicide).

En el 2003, las siete bandas de death metal que más discos habían vendido en la historia de los Estados Unidos eran, en orden descendente (primero la más vendedora y de ahí para abajo) eran Cannibal Corpse, con poco más de 558 mil copias; Deicide, más de 481 mil; Morbid Angel, arribita de las 445 mil; Six Feet Under con cerca de 371 mil, Obituary con 368 mil, Death con una cifra muy cercana a la de los hermanos Tardy y Carcass, arriba de los 220 mil. Y parece poco comparado con las ventas de otros, pero son números que muestran una tendencia, una fidelidad que no se agota.

En cuanto a discos individuales (reitero, hasta 2003), el “Covenant” de Morbid Angel era el disco death más comprado en E.U con poco más de 127 mil copias, seguido en los lugares dos y tres por Deicide, que en sus primeros años realmente se hizo de un gran nombre con “Deicide” (el álbum de 1990) y “Legion” que alcanzaron 110 mil y 103 mil respectivamente y luego Obituary que vendió también un poquito más de 103 mil copias de “The End Complete”. Curiosamente, a partir de esos discos que en todos los casos son el primero o segundo de cada banda, no volvieron a alcanzar esos niveles de venta. Cannibal Corpse en cambio fue al revés; hasta ese 2003 había logrado con The Bleeding su mayor alcance al mover poco más de 93 mil copias; ya para el 2015, en febrero para ser exactos, el sello discográfico Metal Blade les otorgó una placa conmemorativa como la banda que más discos ha vendido en el death metal al alcanzar poco más de 2 millones copias repartidas entre sus 13 discos. Ese número significa que en promedio, el quinteto neoyorquino ha colocado 153, 846 copias de cada placa que han editado.

Tampoco es que en ese número haya algún truco como por ejemplo haber logrado que un solo disco alcanzara un porcentaje alto de esas ventas, su popularidad se ha incrementado año con año y para muestra se puede mencionar su movimiento en la lista Billboard 200 en los últimos años, ya que 5 de sus discos han logrado colarse ahí (y tres de ellos incluso en el Top 100), otro hecho inédito en el death metal.

Consistencia es entonces la palabra con Cannibal Corpse, un trabajo sistemático y sustentado en la vieja escuela, en cómo se hacían las cosas justo en el amanecer del género que era sacar discos de manera constante y promoverlos con giras y conciertos en cualquier parte del mundo que quisiera darles una oportunidad. De esa manera se alcanzan hitos como ser llamados “la banda Death Metal más grande en el mundo” por una publicación con autoridad para hacer el comentario como lo es Metal Hammer UK.

En la actualidad, el death es tal vez el sub género del cual se han derivado más sub géneros, a pesar de la redundancia. Su popularidad no ha menguado y por el contrario, cada vez crece más. Prueba de esto podrían ser la cantidad de festivales que sucederán en este 2016 dedicados al Death o con fuerte presencia del mismo como son por ejemplo Maryland Death Fest XIV, Raleigh Deathfest, In Flammen Open Air, With Full Force, Obscene Extreme, Brutal Assault y Party.San Open Air.


De esa manera el death metal ha mantenido su vigencia. Y en este texto sólo se mencionan a algunas bandas que dieron vida al género porque la lista de contribuyentes al establecimiento y mantenimiento de dicho sonido es larguísima y diversa.

**Los flyers fueron tomados de la siguiente página.