domingo, septiembre 03, 2017

Testament, reseña


La gira que los trajo de regreso a México, esta vez como estelares, con banda invitada (Thrashsteel) y no como co estelares (con Cannibal Corpse en el Pabellón, el año pasado) es para promocionar el excelso Brotherhood of the snake, décimo primer larga duración en la cuenta de discos en estudio de Testament. Tal vez por esa razón arrancaron el concierto con dos golpes directos a la cabeza sacados de las entrañas de ese trabajo, “Brotherhood of the snake” y “Rise Up”.
Tuve la enorme dicha de estar cerca de la banda por algo más de tiempo que el que normalmente se tiene, incluso cuando se trabaja con el promotor: esta vez fui “tour manager” para esa fecha así que por fin tuve chance de estar unos minutos extra alrededor de una banda que  si no está en mi top 5 es meramente porque las que están ahí llegaron a mi vida un poco antes. Por supuesto está en mi top 10, lo ha estado por muchos años ya; es más, si alguien ha seguido el blog o los programas de radio sabrán que por ejemplo, por más que Death Magnetic de Metallica me pareció un buen disco en 2008, estuve totalmente en desacuerdo con toda la prensa oficialista del metal que colocó ese trabajo como disco del añi, no, para mí esa distinción le correspondía sin pensarlo a The Formation of Damnation, de Testament.

Así las cosas, llegaron al Plaza unos 25 minutos antes de las 9, bañados y descansados pero probablemente con un guiño de ansiedad provocado por alguna mala experiencia en El salvador, país del que llegaron al medio día de ese mismo viernes. Pidieron retrasar el inicio 10 minutos para tener tiempo de aclimatarse y de paso que Alex contestara una entrevista previamente pactada y que al no poderse hacer en el hotel, se hizo en el backstage. A las 9 con 10 minutos casi todo estaba en perfecto orden, todos ellos ya en un costado el escenario, pero uno de sus técnicos no lograba dejar en orden el bajo. Pasaron así otros 10 minutos y empezaron; el detalle del bajo, me confiaría ya después el “guitar tech” era un botón apretado que debía estar libre, responsabilidad suya, pero que con menos de 5 horas de sueño en las últimas cuarenta y tantas se le había ido el avión. Sí, también los foráneos se equivocan, aunque llore la malinche.
“When I say rise up, you say war. Rise up…War!”

Once discos en 30 años son menos de los deseados, pero igualmente son ya tres décadas de que saliera a la venta The Legacy, esas son tres generaciones de metaleros y normalmente, las bandas con tantos años suelen mantener una sólida base de seguidores que los amaron en los primeros años, antes de que (cinismo mode on) se vendieran o dejaran de tener hambre o se conformaran u olvidaran sus orígenes (cinismo mode off). Eso suele significar que los temas de discos más recientes no siempre tienen impacto porque esos viejos fans que hacen mayoría en la audiencia, ya no las conocen. En esa noche, la noche de Testament (Pólvora Rock dixit) las dos rolas de inicio, de 2016 y 2012 respectivamente fueron no sólo bien recibidas sino totalmente coreadas. Y a la banda no se le escapan esos detalles, probablemente como ritual previo, Steve DiGiorgio venía en la camioneta hablando de sus experiencias en México, de cómo con Sadus la primera vez salieron a la calle a pelear con los mercantes piratas para luego descubrir que su merca era mucho más creativa y chida que la oficial. Recordaba el Circo Volador, “un inmueble que igual no es el mejor como tal pero con un gran ambiente”. Nunca habían tocado en el Plaza, ninguno de ellos. Y lo más curioso era que hablaba para él solo porque nadie le contestaba, todos iban con sus teléfonos o audífonos, hasta que uno de los técnicos se dio cuenta y le contestó. Chuck Billy venía haciendo trompetillas, algo que no entiendo aún como pero se supone que ayuda a los cantantes a calentar. Es decir, venían ansiosos, concentrados, listos y supongo que un poco expectantes. Ya más adelante en el show Billy dijo que “México, Ciudad de México nunca nos falla”, lo cual ayuda a mi teoría de que probablemente hoy, 30 años después, aún no pierden ese pequeño nervio y esa breve incertidumbre de no saber que va a pasar.

Probablemente el primer momento en el que me quedó bien claro que la noche sería mágica y que arriba del escenario ellos también lo sentían fue con “More tan metes the eye”, apenas la tercera de una larga lista de temas para esa ocasión. Todos ellos sonreían cuando la gente reproducía a muy buen volumen el coro de la canción. Abajo del escenario Chuck Billy es muy serio, pero ahí arriba en ocasiones sonríe, y a partir de ese momento, la sonrisa casi nunca se le quitó.
Tres canciones debajo del cinturón y se antojaba un guiño hacia lo clásico, pero no, siguieron con “The pale King” y “Centuries of suffering”, otras dos bombas sacada del Brotherhood que, sorpresivamente, no disminuyeron el nivel de entrega del público. Habrá quien se queje de que eran muchos temas nuevos (y faltaba uno más) pero no sólo Brotherhood es el disco más reciente de la banda sino que es un muy buen disco, en términos generales se entiende y se acepta que quieran tocarlo.
Así, la primera certeza de que Testament sabe que su pasado es la piedra angular de su gloria llegó con “Electric crown”, del disco The Ritual. Para ese momento ya me encontraba en el segundo piso del Plaza y veía como el mosh y circle pit no cesaba. La única variante era que con ciertas canciones cambiaba su tamaño, pero empezó con las primeras notas de la noche y no terminó hasta la última nota de la noche, mágico. Siguió otro manotazo de autoridad con “Into the pit”: “Desde los primeros días de Testament, en el área de la bahía de San Francisco hay algo que ha sido una constante toquemos donde toquemos, y de eso habla esta canción. Quiero ver a la Ciudad de México volverse loca”, y si bien la ciudad entera es un caos, los cerca de 1500
Cabezas de Sonaja reunidos en la condechi hicieron que tomaran vida las palabras de la canción en un espectáculo que probablemente nunca antes había sucedido en tan elegante lugar: “Join the insanity or die as you fall, into the pit! The mass production and the killing of all, into the pit!”

Testament puede decir orgullosamente que jamás ha comprometido su sonido, y son muy pocas las bandas que podrían presumir de algo así, pero eso no significa que no tengan variedad en su pesadísimo concepto, y la muestra llegó con la semi stoner “Dark roots of earth”, del disco homónimo.
La última que sonaría en la noche proveniente del Brotherhood fue “Stronghold”. A falta de una libreta para apuntar y desconfiando enormemente de mi memoria, aún a pesar de que esto sucedió día y medio antes de que escribo esto, para este momento ya habíamos gozado de un solo, o de un espacio para mostrar su habilidad en el instrumento fuera del contexto de una canción, de Alex Skolnick. Y aclaro porque todas las canciones están llenas de solos. Para el final de la noche habríamos gozado de ese, además de solos de Eric Peterson y Steve DiGiorgio.
La primera de dos canciones en cuya grabación no participó Skolnick llegó con “Low”, una que por poco me obliga a olvidar mi posición de trabajo en la noche, quería quitarme la liga del pelo y maltratar el cuello como hace más de 20 años, cuando salió el disco homónimo a esa rola. Brutal.
Siguieron con “Throne of thorns”, del Dark Roots y quedaba claro que el soporte del show eran ese disco y el Brotherhood, los más recientes. Buena decisión a mi entender ya que son temas que mjuestran la madjurez de la banda sin perder ni un gramo en cuanto a peso y densidad.
“The Gathering” es uno de los discos más pesados que ha grabado una banda de thrash, y afortunadamente tuvo se representación esa noche con “Eyes of wrath”: “Eyes of wrath, the beast is in your back. Razor blade slice your neck, slowly tear you down. Takes another life, to feed his bloody lust; random crime spree attack, there’s no random at all”.
“Sé que la dije antes pero yo sé que en la Ciudad de México practican lo que predican” (al tiempo que hacía una seña para circle pit). Si el nivel de intensidad se mantuvo siempre de arriba hacia muy arriba, con ese anuncio el Plaza Condesa se convirtió en la iglesia thrasher de los últimos días, el pit se duplicó en tamaño e incluso muchos de los que ocupaban el primer piso, que casi todo el concierto habían estado cómodamente sentados se levantaron, sacudieron el cuello, levantaron el puño y se dejaron llevar por la brutalidad de un clásico que no muere. Además, ahí fue el punto sin regreso: prácticamente el resto de la noche ya fue sólo un clásico tras otro.

“Fort he past it’s too late, ‘cause the world can’t control fate, shadows cast loud and clear, tell the world the new order’s here”. Imposible no recibir flashazos de aquellos años de preparatoria, escuchaba y recordaba por ejemplo que mi vinil nacional estaba manchado, parecía como si tuviera polvo pegado, y aún lo conservo. Y luego “Urotsukidoji”, una belleza instrumental que sirvió casi como un solo extendido de los cuatro instrumentalistas de la banda, que por cierto y por si aún no queda claro, estaba totalmente amarradita y aceitada, sonaba como una orquesta sinfónica de alta alcurnia sólo que tocaba piezas propias de thrash, una especie muy extrema de música clásica.
Aparte de Demonic, que fue el único de los 11 larga duración de Testament del que no tocaron nada sólo faltaba escuchar algo de dos discos. The Legacy y Souls Of Black.
“Look at the lost souls, they seem so black. Look at the lost souls, souls of black”. Ya dije que mi memoria es patética así que no recordar haberla escuchado antes en vivo es una declaración que puede ser estúpida, pero no importa, esa noche la tocaron y tanto el público del Plaza como yo la disfrutamos como si no hubiera mañana, como si no fuera por diversas causas el único disco de Testament que ni tengo, ni he tenido jamás.
La noche había sido perfecta hasta ese momento, era como una gran cena buffet en la que comes todo lo que  quieres y si acaso algo podría pedirse
Como extra sería un gran postre, o tal vez un par de ellos. Y Testament estaba listo para servir un postre doble y cerrar con un brutal brindis: “¿les gustaría algo de la vieja escuela? ¿Qué tal algo de The Legacy?”. “Stand in my way and I’ll run you straight through, there’s no one to stop me now for I’m on the loose, and I’m ready to start, torture and hell on this town, over the wall!”
Ya estábamos más allá de la hora y media de show y aún quedaba espacio para dos clásicos más, “Apocalyptic City” que casi me saca lagrimas de emoción y “Disciples of the watch”, para cerrar de manera gloriosa una velada que fue soberbia. Y ya que cada concierto es el concierto del año evitaré el lugar común, digamos que, eso sí, para quienes disfrutan del thrash versión norteamericana, esa fue una de las galas más exquisitas de los últimos años. El sonido impecable, la banda en punto de ebullición  el público totalmente entregado, ¿se puede pedir más?

Desafortunadamente no tuve tiempo de ver a Thrashsteel, cuando llegué al Plaza ellos tocaban ya su última canción y además llegué a ver lo de la entrevista, así que ni como, sin embargo el mero hecho de haber tocado para una audiencia del tamaño de la que estaba ahí reunida y que, según me cuentan algunas fuentes estuvo bastante receptiva debió ser una gran experiencia para ellos, y qué bueno.

Así, la noche de Testament fue, por fin, la muestra de cuánto público pueden convocar por su cuenta, el excelente momento por el que pasan y que el metal no ha muerto. Si estos cuarentones y cincuentones pueden ofrecer un concierto de más de hora y media con ese nivel de energía, ninguna banda de metal que se crea digna de serlo puede poner pretextos para hacer menos (a menos obvio que apenas empiecen y no tengan material de calidad para hora y media). Esa noche fue tal vez una de las mejores muestras de lo que significa “old school”, no necesariamente se refiere al sonido sino a la actitud. Casi nunca lo hago pero ese día me valió y lo hice, tuve chance de decirles a Chuck y Alex, por separado: “gracias por la música”.

Si llegaste hasta aquí, muchas gracias.





viernes, agosto 11, 2017

Jet Jaguar, su triunfo en Wacken y un extra muy personal.

¿¿Ojo, los números de la izquierda son una referencia que usaba Thornstein Kolbeisson, el juez islandés que se encargó de la hoja de Excel, no significan nada concreto.

A ellos les tocó turno como la décima de 28 bandas que concursaron este año. Es decir, su participación fue el miércoles a las 14:45 horas. La ventaja de ese día es que no hay nada más sucediendo en Wacken excepto por Metal Battle; la desventaja es que por eso mismo, mucha gente no ha llegado aún a la tierra sagrada del metal o por la hora, están crudos de la fiesta que agarraron desde el martes. Al final del día el horario fue bueno y haber tocado entre las bandas de Finlandia e Islandia también ayudó.
La concurrencia era bastante considerable; sí, menor que con otras bandas mexicanas de otros años pero no por eso poco considerable, y además se nutrió de manera sobresaliente en los siguientes 20 minutos. Como sea, eso no era lo primordial: una de las características más importantes en Jet Jaguar es que veían la oportunidad de tocar en Wacken como un sueño hecho realidad, como el concierto más importante de sus vidas, la culminación de un sueño y todo eso con una enorme ilusión y gusto. Ojo, no quiere decir que se conformaran o que no aspiraran a lograr más hitos en su incipiente carrera, era simplemente que hasta ese momento la de Wacken era su presentación más importante, ni más ni menos.

Como ha sucedido cada año, los minutos previos fueron de cierto nerviosismo. Algunas bandas lo han demostrado más visiblemente, otras menos, pero todas se han puesto nerviosas, es algo natural. En este caso el nervio se transformó en estrés cuando a un minuto de su presentación, la batería no estaba totalmente armada. Faltaban 30 segundos cuando por fin quedó todo en orden: una porra, todos en sus puestos y llegó la presentación.
Normalmente soy enemigo de los penachos y sombreros de charro o de paja que terminan en punta porque suelen mostrarse en eventos de gran trascendencia mediática como mundiales de futbol, por ejemplo. Es decir, el mexicano se queja de que fuera de México lo ven como sombrerudo de la época de Pedro Infante pero ese estereotipo es repetido una y mil veces en las tribunas de estadios de futbol, por los mismos mexicanos, contradictorio ¿no?. Sin embargo un penacho en el contexto de una presentación artística, como lo es subirse a un escenario al frente de una banda, me parece aceptable. Así, Max, el cantante de los Jaguar cantó “Hunter” con un penacho multicolor que además causó un efecto positivo entre la gente.

La banda había ensayado algunas coreografías en el sótano del hostal donde se quedaban en Hamburgo, se habían tomado esta presentación como algo serio y eso se notó sobre el escenario. Tuvieron algún problema técnico con una de las guitarras que dejó de sonar por unos segundos, pero no dejaron de tocar, al contrario, confiaron en la gente del escenario. Después supe que se habían planteado ese escenario y que estaban preparados para la contingencia, otro punto más a destacar de los chavos que pudieron enfrentar el pequeño apagón con mucha frialdad y clase.
Entre el público la vibra era maravillosa, pero por experiencias amargas en el pasado no quise echar las campanas internas al vuelo. Entre los colegas del jurado lo que veía eran sonrisas de aprobación, pulgares levantados y gestos de asombro pero, una vez más, las experiencias anteriores me obligaban a ser cauto. Por dentro sólo pensaba “qué chingón, misión cumplida”. Y es que antes de que se subieran a tocar hablé con ellos y les dije que para mí, el éxito era que tocaran y se ganaran al público, que no se presionaran pensando en México y mucho menos en “la escena”, que pensaran en ellos, en que era su momento y que gozaran.

Ese día, después de ellos, aún tocaron nueve bandas más y el jueves otras 9: Uruguay, Noruega, Rumania, Portugal, Suecia, Estados Unidos, Belice, Israel, Sudáfrica, Indonesia, entre muchas más. Lo primero que quedó claro luego de ver y escuchar a las 28 concursantes fue que el mundo necesita variedad. De esos 28 países, cerca de 20 o 21 ofrecieron bandas que variaban entre el death core, death melódico o death clásico, pero sobre todo death core. Y sí, algunos eran buenos pero al final terminan por sonar a lo mismo, y Jet Jaguar, la banda de Rumania y la de Suecia por ejemplo rompieron el molde y ofrecieron algo que si bien no es nuevo, tampoco es lo mismo de cada año. “Call of the fight” y “Zero Hour” fueron la consolidación. El público estaba a sus pies, y aquí cabe describir una vez más lo que hace diferente a Wacken: el público va mucho más por una idea de pasarla bien y disfrutar a las bandas que porque el cartel sea o no lo que ellos hubieran querido para su fiesta privada. Cuando ves en los escenarios de Metal Battle a dos o tres o cuatro mil personas te queda claro que están ahí meramente por el gusto de conocer propuestas, no hay mayor ciencia. Es decir, cada país, sobre todo los europeos que entre el público suman mayoría suelen ir a ver y apoyar a la banda que los representa, pero hay otro grupo de personas, uno bastante nutrido por cierto, que va simplemente porque no tiene ese prejuicio de “si no lo conozco no sirve”. Y ese pequeño detalle es el que hace a una escena: apoyar significa darle la oportunidad a las bandas emergentes, y ya si no te gustan estás en todo tu derecho de expresarlo, pero de entrada la gente va y las escucha y las disfruta y las respeta. Tan fácil y tan difícil a la vez.

Cerraron con “Rompiendo el acero” y la verdad es que enchinaba la piel ver que eso de que cantar en español limita a las bandas es un mito. Sí, es más fácil que te entiendan si cantas en inglés pero si partes de la base de que a las bandas de Metal Battle más bien no las conoce nadie, que canten en el idioma que sea no afecta.
Ahora bien, el que no quiera creer en palabras del promotor de la batalla en México porque seguramente exagera, chequen el video en Youtube y juzguen ustedes mismos si el público estaba o no con la banda. Esa es una de las ventajas de las redes sociales y el internet, las mentiras no suelen sostenerse por mucho tiempo.
Ya en la votación yo estaba con esa voz interna que dice que es mejor ser cínico y no esperar nada bueno aunque tengas elementos para hacerlo, porque llega la realidad y te rompe todo, que tener alguna expectativa y que luego no pase nada. Una vez más, la experiencia así me obligaba.
Cada país tiene un jurado, y este año participaron 28 bandas, así que asumí que serían 28 jueces, sin embargo al final del día fueron bastantes más ya que algunos países que no participaron en esta edición igualmente mandaron representantes como jurado (China, Malasia, Irlanda, Japón y Reino Unido entre otros) así que el ganador debía convencer a una mayoría en un universo de alrededor de 35 personas, y se dice fácil pero son muchas personas con gustos muy diferentes, razón extra para no dejar que las emociones de lo vivido en la presentación de los chavos se metieran en mi cerebro.
La votación fue el jueves a las 9 de la noche, justo a la hora en que Accept tocaba con orquesta. Yo llevaba puesta mi playera original de la portada de Born Again de Black Sabbath, la naca, la que es tan fea que es hermosa, la de la suerte. Junto a mí estaba José Pablo, el promotor de Centro América que este año llevó a una banda de Belice, otro que algo sabe de escuchar que la batalla es fraude y demás. Con toda honestidad puedo decir que si no fuera por mi cinismo, las señales de que algo bueno podría pasar estaban ahí: abrazos, felicitaciones, halagos a la banda mexicana… pero como dije, ya lo he vivido antes. “Usté va a estar bien arriba” me decía José Pablo; “ojalá alcancemos algo en el top 5” le decía yo. Y empezaron los votos: 3 points to México… one point to México… five points to Belice… five points to Rumania (yo voté primer lugar para ellos porque en mi entender se lo merecían y porque no podemos votar por nuestros propios países)… five points to México, y otro más y otro más y así varias veces. Yo había olvidado mi cuaderno en la tienda de campaña, un cuadernito que uso por aquello de que sirve más la más pálida tinta que la más brillante memoria, uno en el que acostumbro apuntar el puntaje que va recibiendo México en cada ocasión. Bueno, pues ahora no lo traía así que no podía saber con certeza cómo iba Jet jaguar, sólo escuchaba constantemente el nombre de México y el de Rumania y con menos insistencia otros como Francia e Israel, por ejemplo. Cuando acabaron los votos José me dijo algo como “¡¿qué le dije?!”; también se acercó Carlos, el promotor de Uruguay que de inmediato me felicitó, pero fue hasta que Sascha Jahn (sí, el de Endstille) confirmó el dato que empecé a sentir y entender lo que estaba pasando: México… no, Jet Jaguar de México había ganado por primera vez desde que debutamos en 2009 la W:O:A Metal Battle. Se dice muy rápido y se lee igual así que va de nuevo; México había ganado por primera vez en su historia la Metal Battle de Wacken. Vaya.

En la sala de prensa el reconocimiento era unánime y mientras la gente volteaba en busca de los chavos para felicitarlos, ellos estaban abrazados, caídos en el suelo, llorando, gritando, celebrando. Subieron a tocar pensando en que sería el concierto más importante de sus vidas y ahora ahí estaban, viviendo la consecuencia de haberlo tomado tan en serio. Hubo infinidad de sentimientos pero no vale reseñarlos porque en ese momento la gloria les pertenecía sólo a ellos. Yo había compartido la noticia en contra de la sugerencia de los alemanes con una sola persona, la única que ha estado ahí durante todas las batallas, cada año y casi en cada fecha. Ya me había desahogado porque guardarse semejante noticia por cerca de 16 horas es toda una odisea, y es mucho para guardarlo en el pecho. Curiosamente, en esas 16 horas recibí varios whatsapps preguntando si habían ganado los chavos, como que el ambiente estaba cargado de una energía que antes nunca se había manifestado. Aparentemente todo lo alineable estaba alineado (valga la redundancia) en esa noche mágica, en esa noche histórica.
Una guitarra, un ampli de bajo, unos audífonos, un refrigerador que recrea un combo de Marshall, platos para la batería y cinco mil euros fueron parte del premio, pero nada, en verdad nada supera el haber visto sus caras cuando ganaron. Los cinco palidecieron, los cinco gritaron y bailaron y se abrazaron; alguno lloró, otro no sabía si sentarse o pararse, todos fueron felices, habían dado un primer paso enorme porque eso sí, ganar es apenas el inicio de su camino porque ahora tienen una responsabilidad mayor, pero eso lo saben y tendrán tiempo de asimilarlo. Ya ganaron, ahora deberán capitalizar ese triunfo.
En un grupo privado en Facebook de promotores de Metal Battle, Toni, el `promotor de Finlandia escribió “¡Éste fue mi Wacken más emotivo! A pesar de que no voté por México estaba llorando cuando los vi recibir el premio. Gracias a todos por hacer de este un Wacklen inolvidable”. En los comentarios, Thornstein, el promotor de Islandia escribió lo siguiente “En eso estoy contigo bro, yo también lloré. México es una nación que ha sido víctima del peor bullying por parte de una superpotencia y su idiota presidente Trump por lo que sentí una gran emoción cuando los anunciaron como ganadores. ¡Viva México!”. Y sí, al escribir esto yo también lloro, una vez más.


La “escena” y los que se cuelgan milagritos. 
**Ojo, este texto me representa únicamente a mí; para efectos de este post es mi punto de vista y de nadie más.
Curiosamente y sin ponernos de acuerdo, Jerry Voltax y yo hablábamos con los chavos y coincidíamos en que no era prudente creer en esos cuentos chinos que les iban a empezar a colgar de que representan a la escena mexicana o a México. No se trata tampoco de renegar pero creíamos que el triunfo destaparía una oleada de comentarios que irían de lo sublime a lo ridículo con la misma velocidad que alguien puede usar un teclado, y no vale la pena angustiarse por ello. Y así ha sucedido.
“La escena” es una entidad amorfa que habita en la cabeza de cada quien y que adopta la forma que cada uno le da. Aunque duela, no hay un movimiento metalero mexicano sólido, mucho menos una hermandad como la que hoy varios pregonan. Se ha avanzado en comparación con décadas anteriores, sí, pero estamos en pañales. Mal hacen quienes desde la comodidad de sus hipocresías llenan a la banda de halagos que van cargados de interés; mal hacen quienes muestran su intolerancia y envidia al felicitarlos aunque no sin antes condicionar su halago con la palabra maldita del metal mexicano: pero (los felicito pero… que bueno que ganaron pero… no los conocía y me da gusto pero… son buenos pero… los mocos de la osa parda pero).
Los cinco chavos vienen de bandas que pintaban como promesas pero que por alguna u otra razón no siguieron adelante, o por lo menos no con ellos, y eso les dio una perspectiva diferente de las cosas: saben que el que quiera estar en Jet Jaguar debe entender el compromiso y sacrificio que implica estar en una banda, y curiosamente porque va en contra del estándar de la gente de su edad (apenas entrando a sus veintes), tienen una gran humildad. Probablemente el elemento que más pesó en su triunfo, además de su talento, fue justamente su humildad. Muchos confunden esa característica totalmente honrosa con debilidad, y abusan.
¿Es Jet jaguar la muestra real de lo que es la escena en México? No. Son la muestra de una parte de la escena, esa en la que las bandas trabajan y dejan trabajar, disfrutan y dejan disfrutar, pero son reflejo de una minoría.
La escena real es esa en la que gente (músicos, medios, público y detractores) enferma de egolatría, bañada en celos y envidias habla por hablar. La escena real es una en la que cientos de personas atacan a una banda sin haberla escuchado jamás; agreden por ejemplo a la Batalla pero no se han parado en una fecha eliminatoria o una final en su vida entera; publican notas para estar bien sentados en el tren del mame pero nunca antes habían mencionado ni a la banda ni a la batalla ni a la escena siquiera en alguna nota; odian y despotrican porque hay cien bandas mejores pero ni conocen a la que odian ni pueden mencionar a 5 que les parezcan mejores y sustentar su argumento, mucho menos podrían mencionar a 100.
Por eso, independientemente de lo que ellos piensen, y aclaro, esta es mi visión de las cosas, no les hará ningún bien creer que representan a la escena mexicana. Son parte de ella, sí, pero no la representan, y menos cuando, como expliqué antes, su mayor característica es la humildad. En todo caso “la escena” debería aprender de ellos y su ética de trabajo. Ojalá no se envuelvan en la bandera de “la escena” ni en la de México porque es más fácil que se pierdan ahí dentro. Mejor que sigan como hasta ahora, con humildad y trabajo y entonces sí, que su origen y pertenencia a una escena y un país entren en la ecuación. Este logro fue de ellos, no de México ni de la escena nacional.

Ahora bien, la llevada y traída escena tiene sus cosas buenas, sus bandas destacadas (muchas, afortunadamente) y lo mejor de todo, tiene futuro. Tiene muchas bandas que salen del país a Centro y Sur América, a Europa, a Norte América y muchas de ellas hacen papeles espectaculares en lo que les corresponde, y por eso es que vale la pena luchar y seguir adelante. Colgarse de los logros de otros es una terrible maña, pero es bueno que por lo menos haya logros de los cuales colgarse.

lunes, julio 03, 2017

Entrevista con Gene Simmons.


Niños al fin y al cabo, éramos sobre todo Masao Mikami y yo los que escuchábamos a Kiss, y tendríamos 8 o 9 años pero nos decíamos fans. Su hermano Jorge se burlaba de nosotros, él era como 10 años más grande y escuchaba a Yes y Emerson Lake and Palmer y Génesis, “música de verdad, no esas tonterías de Kiss, pinches mocosos”.
En ese tiempo no existían palabras como “freak”, más bien si escuchabas a Kiss, ante los ojos de los más grandes eras un moco0s baboso o de plano, un naco. Pero Masao y yo compartíamos historias, hablábamos de lo que según sabíamos de la banda porque lo habíamos escuchado por ahí o tal vez leído en alguna revista tipo Sonido, o tal vez algo que habrían dicho en Radio 590, La Pantera. Y a veces escuchaban nuestras historias algunos más de los amigos de la cuadra, Luis Felipe o Juan Carlos o Hans…lo cierto era que les gustara o no, en esos tiempos Kiss no le pasaba desapercibido a nadie.
Ya fueron muchos los años que han pasado así que mi propia historia de cómo conocí a la banda podría no ser tan cierta. Es decir, el recuerdo de haber visto por primera vez en mi vida el sencillo de 45 RPM “Presumido 78” y haber quedado tan sorprendido de lo que veía que inmediatamente atosigué a mi mamá para que me lo comprara es cierto, pero no creo que nunca antes los hubiera escuchado. Muy probablemente ya había escuchado alguna canción en la radio, sólo que no hacía la liga mental de que esa música pertenecía a esos, esas cosas. Y alguno de los mitos eran que no se trataba de seres humanos sino de personajes de otros planetas. No sabía que esos eran cuatro seres humanos maquillados y que hacían música (como se ve en la portada, no cargan ningún instrumento), para mi eran “los Kiss”, y eso significaba muchas cosas excepto que eran una banda de rock.


Supongo que a estas alturas del partido ya habrás escuchado todos los mitos y leyendas sobre tu persona. Cuando crecía, sin internet ni nada, las dos más comunes que escuché eran que tu lengua no es tuya sino que era un injerto de vaca y la otra cosa era que matabas pollitos en el escenario con tus botas de dragón. ¿Cuál es la leyenda más estúpida que has escuchado sobre ti mismo?
Que yo era el diablo (risas)

¿Alguna vez alguien te ha incomodado con este tipo de cosas, con algún insulto?
No, no, en realidad no es importante, no todo el mundo quiere a “Jesús” tampoco, hay gente a la que simplemente no le caes pero no puedes vivir tu vida con base en eso. Si lo piensas, tú y yo y cualquier persona viviendo en un país libre estamos bendecidos, no hay mejor vida en la tierra que vivir en México o EU o en cualquiera de los países libres del mundo en los que puedes pensar lo que quieras, decir lo que quieras, tener esa libertad es lo mejor que te puede pasar y el resto se consigue simplemente trabajando duro. Debes trabajar para conseguirte una “chica” y que se haga tu novia y luego se case contigo; para ser exitoso en los negocios debes trabajar, pero si no estás en un país libre, vas a tener muchos problemas. Irán, el oriente medio, África, hay muchos lugares en el mundo que tienen muchos problemas. Incluso en China. ¿Pero en México? ustedes no tienen ningún problema. Es decir, existen las “drogas” y los cárteles y ese tipo de cosas pero la mayoría de la gente no lo vive, puedes ir a trabajar y tener una buena vida. Entonces, habrá siempre gente que te diga cosas negativas, a quienes no les caigas bien pero ¿eso qué importa? No pasa nada.
Todo lo creíamos, obviamente, éramos unos niños. Algo que sí recuerdo perfectamente bien es la primera vez que los vi en la tele. Sería tal vez el entonces Canal 8 (luego sería el 5). Habían anunciado que pasarían en vivo un concierto de Kiss. Mi lucha por que me dejaran disfrutar de Kiss era con medio mundo, pero sobre todo con mi papá. Simplemente él venía de otro tiempo, de haber crecido en un pequeño pueblo selvático de Tabasco llamado Tenosique, de haber vivido luego en San Cristobal las Casas, en Chiapas y haber llegado al entonces DF ya para terminar la prepa. El rock para él era casi un mito, y lo más duro que conocía eran Elvis y los Beatles, así que esto de los Kiss no le gustaba nada. Pero esa noche me dejó invitar a Hans a dormir para que viéramos en la tele blanco y negro el concierto de Kiss. En su cuarto, mis papás ya tenían tele a color, la tentación era mucha, les pedí chance de ver un poquito en su cuarto, ver a colores toda esa magia y claro, le gustó menos, pero mi vida había cambiado ya.
Para 1980 u 81 vinieron a México, se presentaron en Canal 13 e hicieron playback con un par de temas. Uno de ellos era “Charisma”, una canción simplona que sin embargo en México había pegado con tubo, mucho más que su consorte de disco “I Was Made For Loving You”, que por cierto le gustaba a mi mamá.
Los australianos tienen su tratamiento especial Kissero cuando les tocan “Shandi”, para los mexicanos eso sucedería con “Charisma”. Veo que la has estado tocando, ¿la tocarás en México?
Lo prometo.
Ok, ¿por qué nunca la han tocado antes?
No lo sé, tenemos cientos de canciones, hemos estado tocando por 44 años y resultaría imposible tocar todas las canciones. Por ejemplo I Was Made For Loving You fue un gran éxito pero muchas veces en Estados Unidos no la tocamos, ciertas audiencias prefieren ciertas canciones. La Gene Simmons Band es mi oportunidad de tocar cosas que la gente nunca ha escuchado en vivo así que, por ejemplo, en octubre próximo voy a sacar un box set, 150 canciones que nadie ha escuchado y la primera, “Are You Ready?” la voy a tocar en vivo en Ciudad de México. No está disponible por internet ni en redes sociales ni de ninguna manera pero los “mexicanos” la podrán conocer en vivo, tal vez será la primera canción del set.
Qué interesante. ¿Tienes algún sello que vaya a distribuir la colección, cómo lo vas a ofrecer al público?
Desafortunadamente no tengo permiso de dar más detalles por el momento, pero saldrá en octubre.
En México se editó un sencillo con “Charisma” en ambos lados, un disco promocional muy raro y muy caro que es parte de la discografía extendida de la banda. En México se editaron muchos sencillos y promocionales exclusivos para el territorio, algunos valen una millonada. Cuando reprobé matemáticas en primero de secundaria, mi castigo fue tirar mis discos de Kiss a la basura. Literalmente mi mamá me obligó a tirarlos, ni siquiera me hizo menos doloroso el detalle tirándolos ella, los tuve que tirar yo. Ojalá el señor de la basura o algún pepenador haya sabido apreciar lo que encontró porque ahí iban los dos Alive!, importados (bueno, comprados en el gabacho), el Presumido, otro sencillo con temas de los discos solistas (el de la imagen) y alguno más. Eso no me hizo mejor en matemáticas, de hecho comencé a cuestionarle a mis maestros el uso real de saber raíces cuadradas, hipotenusas y demás, pero ciertamente fue una lección que jamás olvidé: si te gusta algo, debes trabajar por ello, es parte de la filosofía kissera, que es muy básica, y por eso conectó con tantos millones de personas en todos estos años. De niños nos creíamos los mitos, de más grandes nos creíamos invencibles.


Ok, hablabas de 44 años de Kiss. Independientemente de la relación que has tenido con él en el pasado, hace 2 o 3 semanas Peter Criss se retiró oficialmente de los escenarios porque dice que está viejo para seguir tocando. El retiro parece ser algo que está merodeando por ahí. ¿Qué opinas del retiro de Peter y cuál sería el futuro cercano para Kiss en ese sentido?
Bueno, Peter sabe lo que es mejor para él y uno debe respetar sus decisiones, pero yo nunca usé alcohol ni drogas y nunca fumé y me siento más fortalecido de lo que me he sentido en 30 años. Cuando te toque ver a la Gene Simmons Band te darás cuenta de que es verdad. Kiss acaba de terminar una gira por Europa y yo no me siento cansado, me siento fuerte, pero en el caso de Peter, pues él se conoce mejor y uno debe respetar su decisión. Estuve con Ace la semana pasada, escribimos dos canciones juntos y bueno, Ace y Peter serán siempre miembros de la familia, por supuesto, pero no pueden estar más en la banda porque físicamente hablando, ninguno de los dos está lo suficientemente entero. Cuando usas “drogas” y alcohol durante décadas tu cuerpo se va a sentir abatido, así es como funciona esto.

Escuchando que te sientes más fuerte que nunca, en el disco Monster cantas un verso a capela por primera vez en tu carrera, es un verso junto a Eric Singer en “Eat Your Heart Out”, ¿cómo surgió la idea de hacer algo así, de cantar sin el apoyo de la música?
Bueno empezó a manera de ensayo, antes de grabar la canción estábamos viendo con quién funcionaba mejor la armonía vocal, la grabamos y le pedimos al ingeniero que nos dejara escucharla para ver como sonaba en vivo en el estudio y cuando la escuchamos dijimos, “hey, suena bien, ¿por qué no empezamos la canción de esa manera?” Fue así de simple.
“Así de simple”. Defiendes durante tantos años tu amor por esta banda que llega un día en el que entiendes que para ti significa muchísimo, y si para los demás no, es problema de ellos. Pero día a día al defender tu amor y gusto por la banda, al repetir cada vez con mejor inglés las canciones, al entender con mejores y mayores contextos las letras, las entrevistas, las declaraciones te das cuenta de que a pesar de no tener una de esas hermosas chamarras de cuero de la Kiss Army, tú eres parte de eso. Vaya, eres parte de algo y aunque el tiempo te enseña que ese algo es la base de fans de la banda y es enorme, aún así te sientes único porque a pesar de que en Crazy Nights Paul dice “la gente te dirá que no perteneces, pero está bien, somos millones”, comparativamente  hablando aún eres parte de algo especial y compacto. Ese tipo de cositas van definiendo tu carácter y personalidad, terminas por darte cuenta de que así como a tus papás les debes la vida y gran parte de lo que eres, también le debes mucho a esos cuatro originales y a los que le siguieron cuando dejaron de ser los 4 fantásticos. Si eres kissero sabrás lo que se siente formar parte de. Y así como tú, poco a poco entiendes que el mundo de ellos tampoco fue siempre brillante y hermoso, que llegaron a donde están no sin antes pasar por penurias.
Pensaba que tú vienes de una madre sobreviviente del holocausto…
La gente habla sobre el holocausto pero en realidad no saben lo que significa, piensan que se trata sólo de historia. Cuando mi mamá tenía 14 años de edad estuvo en un campo de concentración en la Alemania Nazi y ahí mataron a millones y millones de personas, lentamente, mataron a mis abuelos, a los hermanos y hermanas de mi madre, frente a ella, pero sobrevivió, eso es lo que significa holocausto.

Lo sé y me preguntaba, con esa terrible experiencia, ¿le ves futuro a la humanidad?
Por supuesto que sí hay futuro. He estrado muchas veces en Alemania y son uno de los pueblos más amigables que he conocido. Yo no soy de creer que si el padre fue un asesino o un violador, que sus hijos o hijas serán iguales a él, no. Esos son los pecados del padre, no los tuyos. Cada generación nueva tiene en sus manos la elección del bien o el mal, y es por eso que considero que sí hay futuro para la humanidad.
Recientemente se generó una polémica incendiaria derivada, para variar, de la gran bocota de Gene. A grandes rasgos el problema fue que quería patentar el uso de un símbolo manual que él ha usado desde 1974. Los “medios” buscaron el ángulo que mejor ayudara a su causa y dijeron que quiso patentar “la mano cornuta” o “maloquio”, los cuernitos que popularizó Ronnie James Dio y que se convirtieron en el mayor símbolo entre metaleros. Parte de eso es cierto (quiso patentar un gesto similar que incluye al pulgar de forma perpendicular al índice; los cuernitos Dio se hacen sólo con el índice y el meñique), pero desistió. Ese tipo de cosas le han valido a Gene innumerables críticas, insultos y animadversión por parte de una gran porción de la población rocker del mundo, y no parece afectarle; le encantan los reflectores. Pero en total concordancia con la filosofía Kissera, no sólo no le importa sino que maquilla otra parte de su persona, una que lo hace ver como una persona compasiva y solidaria. Ser kissero también significa hacer las cosas con el corazón, y eso casi nunca falla.

Hablabas sobre África un poco antes y hace unos días vi unas fotos tuyas con niños africanos y quería preguntar, tú no eres de esos que se alejan de las cámaras y los reflectores, pero tampoco eres el tipo de celebridad que va por ahí pavoneándose de sus caridades, aunque sí donas. Parece una gran contradicción de personalidad, alejas eso de los medios y la publicidad aunque al mismo tiempo te daría atención y publicidad, ¿por qué?
Porque me avergüenzo de las celebridades que tratan de hacerse más famosos tratando de impresionarte diciéndote que dan dinero para la caridad. Sí, yo apoyo, le doy comida, ropa y libros a 1400 niños africanos, lo hago, y escribo cheques seguido que van para veteranos que pelean guerras y no sólo en EU sino también de otros países, apoyo niños y a mucha gente que necesita esa ayuda pero si yo hiciera una conferencia de prensa para decirle a todo mundo lo buena persona que soy, eso sería muy triste, ¿por qué hacer algo así? La mejor caridad que existe es que le des la mano a quien necesita ayuda sin decírselo a nadie más, simplemente lo haces porque te nace ayudar, cuando no se trata de tu ego sino simplemente de ayudar, eso es honesto y hace que Dios sonría.
Siempre me ha costado establecer cual es mi Kiss favorito. En alguna época lo fue Gene, aunque para ser honestos, su incursión en la televisión real (un nombre pomposo y mentiroso a la vez) y muchas decisiones que ha tomado, muchas frases que ha dicho, esa necedad de agredir verbalmente a Peter y Ace aún cuando no haga falta me quitaron en ocasiones ese sentimiento. Debo haber visto incompletos un par de capítulos de “Las Joyas de la Familia” o “Family Jewels”, no me llamaba la atención así como no lo hacía The Osbournes. Pero eso acercó a millones más al mundo de Kiss y abrió un canal de exposición enorme en torno al demonio escupe sangre y saca lengua de la banda, lo mostró como un ser humano normal, con familia, problemas, días malos, días buenos. Mostró a sus hijos, y se hicieron famosos también.
Tu generación y la mía crecieron sin internet. Ahora que tienes hijos están expuestos a las redes y demás, es diferente haber sido una Playmate en los 70 u 80 que ser una modelo de cualquier tipo en estos tiempos. ¿Te preocupa la seguridad  de tus hijos al estar expuestos en las redes sociales?
No me preocupan Nick o Sophie porque son listos, entienden esta vida tipo Hollywood y que en ella no caben las “drogas” ni el “tequila”, beber, fumar. Nick y Sophie viven juntos y son jóvenes muy brillantes y despojados, Sophie tiene una asociación propia de caridad que se llama Sophie’s Place que ayuda a jóvenes que han sido violados o caen en la prostitución y ese tipo de cosas, pero ambos dan. Yo creo que lo mejor de Facebook y las redes sociales es que en algunas partes del mundo en las que hay gobiernos realmente malos y que no quieren que su pueblo sepa lo que de verdad pasa o que tengan una opinión propia, Facebook y Twitter y otras redes sociales le dan a la gente la oportunidad de expresarse a sí mismos, y eso es lo que muchos creen que detonó el final de Kadaffi en su país y otros líderes en otro países, los malos. La gente empieza a hablar y los gobiernos no pueden detenerlo y esa parte es muy positiva en cuanto a las redes sociales.

Y así, en apenas 15 minutos pude platicar con un Kiss original, algo que nunca antes había logrado. Yo por mí en lugar de entrevistarlo le hubiera contado la historia de cómo Kiss me acercó aún más a mi hermano Juan Antonio cuando visitó este plano estelar, le hubiera contado la historia de lo feliz que fue el día que lo maquillé de Peter Criss (era el maquillaje menos complicado para mí) y como desde ese día hasta el último de su vida dijo que su nombre era Juan Antonio Peter Kiss y que para él, la figura de Gene era Kiss. Que se lo escribí en la sección cartas de su página pensando no en que la publicara, sino en que la leyera y la compartiera con los demás. Le hubiera preguntado sobre la voz de Paul. Le hubiera contado cómo de niño me regalaron un póster de ellos en el Museo de cera de Hollywood y cuántas noches esa foto me causó pesadillas; o cuántas veces defendí a su banda que yo creía mía de infundios y ataques y como eso me fue definiendo como persona, como rockero.
Yo por mí no lo entrevisto sino que lo lleno de halagos y frases de fan (y al final en lugar de tomar el último minuto para pedirle un ID para Sangre de Metal me tomé esos segundos para agradecerle su influencia en mi vida, a lo que me contestó en perfecto español: “Con mucho gusto”) pero bueno, ya que Lalo de Ocesa confió en mí para darme el espacio que bien le pudo dar a algún medio que habría hecho alguna entrevista más vista (probablemente llena de lugares comunes, pero probablemente con mayor alcance), mejor me dediqué a entrevistarlo y gozar el escuchar las respuestas que ya antes he escuchado o leído a preguntas que seguramente ya antes he escuchado o leído, pero esta vez en mi teléfono. Y sí, casi nunca preparo con tiempo mis entrevistas porque me parece aburrido, y esta vez no fue la excepción. Prefiero darme una idea general de lo que quiero saber del entrevistado y luego, ya sobre la marcha, voy ajustando. El problema ahí es que las preguntas de pronto se vuelven kilométricas porque salen del alma y se anclan un poco en la espontaneidad, pero evitan que se conviertan en pedazos de cartón redactado. Así, tenía apuntados sobre un recibo de teléfono algunos temas, y él, pacientemente escuchó cada una de las preguntas/afirmaciones. Todas excepto la del holocausto, ahí me interrumpió para decir lo que dijo, porque establecido ya que no es el diablo en persona, es un ser humano al que también algunos temas le duelen más.
Al final es Gene, fuera lo que fuera que le preguntara él hablaría de lo que quiere vender, que en este caso es su presentación en México con la Gene Simmons Band, aunque yo le preguntara sobre algo más:
Ok, una pregunta más para acabar a tiempo…
¿Una pregunta más sobre la Gene Simmons Band?

Oh, lo siento, sí, te iba a preguntar justo cómo surgió esta idea porque no tienes en la banda a los grandes nombres.
Ah es que no buscaba gente conocida sino buenos músicos. Este año tenía algo de tiempo libre y me invitaron a hablar en una convención y me preguntaron si podía cantar algunas canciones y dije, bueno, armaré una banda y tocaremos algunos temas pero eso se volvió tan popular de manera tan veloz que de pronto ya habíamos hecho cerca de 30 fechas; ahora tenemos algunas más en Sud América y un par en México, luego Kiss regresa al trabajo así que la Gene Simmons Band es un proyecto de pura diversión, me da la oportunidad de tocar canciones que luego Kiss no toca como “Charisma”, o temas de mi disco solista, “Asshole”, que es un título que mucha gente me ha puesto y claro, soy el rey de los culeros. Verás, si vas a ser un culero (o imbécil, puede traducirse igual en ambas maneras) debes ser el mejor y yo soy el mejor. Y sobre el box set, insisto, tocaré en vivo la primera canción de ese compilado y la idea es hacerla una fiesta y que todos se suban al escenario y la canten conmigo, muy distinto a lo que hago con Kiss, una fiesta en verdad.

Supongo que cada quién le habría una mejor entrevista, que le hubieran preguntado sobre tal o cual tema… pero esta entrevista la hice yo, y ese jueves, esas eran las cosas que quería saber.
Probablemente si lo entrevistara otra vez no le preguntaría ninguna de esas. Probablemente algún día entreviste a alguno de los 3 originales a los que jamás he tenido acceso y salga algo muy diferente. Probablemente sí es el mismísimo diablo y yo me reí en el teléfono con él.


**Las palabras aisladas que puse entre comillas son palabras que él dijo en español.
    Como siempre, el texto lo escribí "en caliente", sin pensarlo mucho, sin revisarlo mucho, como suelo hacerlo para el blog, así, el paseo por la mente de Chico Migraña es lo más auténtico que se puede. 

***Si llegaste hasta aquí, muchas gracias.

lunes, mayo 22, 2017

Sodom, entrevista con Tom Angelripper


 ¿Cuál es la historia detrás de tu apodo, Angelripper?
Bueno fue hace muchos años pero no fue algo profundo ni nada, teníamos la idea de ponerle nombres especiales a los miembros de la banda y cierto día llegó Chris (Christian Dudek) y dijo “yo seré Witchhunter”, tú serás “Angelripper” y el guitarrista (en ese tiempo Frank Testegen) se autodenominó “Agressor” pero no hay ningún tipo de mensaje detrás, simplemente éramos muy jóvenes y alocados y queríamos encontrar algo especial que acompañara la música, algo que distinguiera a la banda.

¿Es cierto que alguien de SPV una vez les dijo que eran tan malos que venderían muchos discos?
Sí, es cierto, él (Manfred Schutz) vio el primer show que hicimos en Frankfurt con Tankard, en el 84, y nos vio y dijo “esta banda toca muy feo” pero le pareció que éramos algo especial porque nunca había escuchado nada parecido así que nos dio la oportunidad de firmar un contrato para grabar un EP con un par de temas, luego estaba tan satisfecho que terminamos grabando un disco entero*. Pero sí, es una historia verdadera.
*Al final del día efectivamente grabaron material para un disco entero pero, aparentemente por problemas para costear los tiempos de estudio, el sello terminó por sacar sólo un EP con cinco temas. En el 2007 Angelripper reunió a la alineación original y juntos re grabaron los 12 temas que originalmente debieron haber salido como In The Sign of Evil, sólo que ahora con el nombre de “The Final Sign of Evil”.


Y desde entonces has estado con SPV/Steamhammer por la mayor parte de tu carrera. ¿Cómo logra una banda mantenerse con un mismo sello por 30 años o más?
Bueno en alguna época cambiamos de sello, estuvimos en Drakkar Records* y GUN Records** pero regresamos a SPV en 2001, no sé, es una buena discográfica y creo que los últimos años, especialmente con el disco más reciente, “Decision Day”, hicieron un gran trabajo. Lo que pasa, creo, es que en SPV la gente que trabaja no son sólo gente de negocios sino que son metaleros también y por esa razón hicieron una excelente promoción de nuestro más reciente disco así que estamos muy satisfechos, creo que haremos el siguiente Cd también con ellos y después veremos, pero los últimos años Oli Hannes y Nico Matten*** han trabajado muy bien y estamos muy a gusto con ellos.
* “Code Red”, 1999
**“’Til Death Dos Us Unite”, 1997
No encontré los nombres en la página de SPV así que los escribí como los entiendo.



Leía por ahí aunque no sé que tan cierto sea que han recibido dos premios platino por vender más de 1 millón de discos, supongo que solamente en Alemania, ¿es correcto?
Bueno no fueron discos de platino tal cual, fue un reconocimiento que obtuvimos de parte de la compañía discográfica pero ¿sabes?, en realidad nunca sabemos del todo bien cuántos discos vendemos, si hablas con los músicos de otras bandas te dirán que nunca saben los números reales de cuántos discos han vendido en el pasado. Esto fue por ahí del 96, éramos parte de una especie de segunda era gloriosa de metal alemán cuando salió “Ten Black Years”*, pero nunca obtienes un placer real porque siempre tienes que vender más, como un millón pero sólo de un disco y eso no es lo que yo ando buscando, no es mi negocio. A nosotros lo que realmente nos satisface es sacar un disco y que a la gente le guste y poder salir de gira, y nunca hemos hecho mucho dinero con eso pero a mí me vale madre eso de los discos de oro y platino.
* Disco recopilatorio doble.


En los 90 grabaron seis discos, luego en los últimos 17 años han sido sólo otros seis. ¿Hay alguna razón para haberle bajado al ritmo, fue algo planeado o es algo que simplemente sucedió?
Sí, ha cambiado un poco el ritmo, al principio grabábamos un disco por año pero el negocio de la música cambió, ahora todo se mueve tan rápido que el sello ha decidido que esperemos dos o tres años para sacar discos; si por nosotros fuera podríamos mantener el rimo de uno por año, pero la situación en cuanto al aspecto del negocio ya no es la misma, pero si quisiéramos sacar más seguido porque además el tiempo no se detiene. Nosotros ya hablamos con Steamhammer de que queremos sacar un disco el año que viene, creo que estaríamos listos para hacerlo pero esto es un negocio y hay contratos y ahora son los sellos los que deciden cuándo es el tiempo es el adecuado para grabar un disco y sacarlo, esa ya no es decisión de la banda. En los 80 el metal en general era más exitoso, era posible sacar uno cada año pero bueno, ya no es redituable.



¿Qué opinas del concepto del Big Four del Thrash alemán?
Creo que sí existe una definición clara del thrash alemán con bandas como Kreator, Destruction y Tankard, el Big Four del que tanto habla la gente, creo que ese sonido vieja escuela (“old school”) está regresando, conozco a muchas bandas jóvenes que están interesadas en eventos históricos del inicio de las verdaderas bandas thrash, tratan de recrear el sonido de bandas como Sodom pero hay otras que no logran enganchar porque el thrash es un movimiento que viene de los 80 y para mí no es una dirección musical específica sino una actitud del tipo “haz lo que quieras, siéntete libre”, no debe importar lo que una discográfica te diga en ese sentido y ese es el espíritu del thrash, es la música que me gusta y esa actitud creo que es la que ha hecho que el género haya vuelto a tomar tanta fuerza en Europa y otras partes del mundo.

Sodom tiene muchas letras sobre guerra y asuntos políticos. En EU por ejemplo no es tan común que las bandas sean políticas. ¿Te ha causado algún problema el tener una visión política y luego externarla a través de la música de Sodom?
En realidad no porque no soy un activista político, no es como que pueda yo cambiar algo pero hay tantas cosas que están mal en este mundo que eso me inspira a escribir letras. Yo no escribo artículos para periódicos, sólo escribo letras pero trato de hacerlo de manera que pueda reflejar todas las cosas que están mal en el mundo. No puedo cambiar nada pero si puedo tratar de dar una sacudida, no creo que encuentres una letra totalmente enfocada a la política, es más una idea de leer también entre líneas porque hay muchas cosas que están mal, escribimos sobre la guerra y todas las cosas que están mal en el mundo y creo que una banda thrash debe escribir sobre estos temas y gritarlo desde el escenario. No soy activista político así que para mí esto es como una terapia, escribo las letras y me libera el llevarlas al contexto de la música y el escenario y el estudio. No me gusta escribir letras sobre fantasías, me gusta escribir sobre cosas reales, eso es muy importante para mí y para la banda.


Una pregunta más porque se acaba el tiempo y no es relativa a Sodom, ¿Cómo va el concepto Onkel Tom, planeas sacarlo de Alemania o Europa alguna vez?
Eso espero, me gustaría mucho, tocamos un par de conciertos en Rusia, Italia y bueno, yo espero que si a la gente de México o de Sudamérica les gusta la música de Onkel Tom me encantaría que alguien nos ofreciera ir y llevar ese concepto especial con las canciones cantadas en alemán. Creo sin embargo que los fans de Sodom y los promotores no están tan interesados en llevar ese proyecto más allá de Alemania y alguna que otra ciudad foránea. Tal vez en el futuro, estamos montando ya las nuevas canciones para un siguiente disco y de ahí podría salir una oportunidad. Por lo pronto lo que sí puedo decir es que estoy muy ansioso de llegar con Sodom a México, ese siempre ha sido un país muy querido para nosotros por la relación especial que hay entre los fans mexicanos y la banda. Sodom fue la primera banda alemana en tocar en México por allá del 90 o 91 y luego cada vez que hacemos tour de Sudamérica México es parada obligada, siempre ha sido un lugar especial así que esperemos que vaya mucha gente a los shows, estamos muy emocionados de verlos a todos ya pronto.


A algunas personas en México les gusta decir que les gusta el olor de Sodom en la mañana (I like the smell of Sodom in the morning, parafraseando la letra que dice “I like the smell of Napalm in the morning”)
Jajaja, esa idea está buena. Pues nos veremos pronto entonces.  

lunes, mayo 08, 2017

King Diamond, reseña


La del 6 de mayo ha sido una de las noches más memorables en cuanto a conciertos de metal en el Palacio de los Deportes se refiere. Ya dependiendo del gusto de cada quien, en cuanto a conciertos de metal en general en México se refiere. Ya según las opiniones que cada uno tenga, en cuanto a la calidad del sonido en dicho recinto se refiere,
^Por razones ajenas a mi, porque estuve en el palacio desde 10 minutos antes de las 7 de la tarde, cuando por fin pude acceder al llamado Domo de Cobre, Strike Master ya llevaba ¾ partes de su set completado por lo que no es mucho lo que puedo decir en cuanto a su presentación en esa noche en concreto, aunque eso de ninguna manera impide decir que fueron mucho más que dignos representantes de nuestra escena. Desde mi muy particular punto de vista, tanto ellos como Jet Jaguar (primero y segundo lugar del concurso que se llevó a cabo para determinar al abridor) hubieran sido excelentes representantes; bandas muy distintas en cuanto a género y sonido, ambas con enorme capacidad pero, y es un pero que de ninguna manera es derogatorio ni mala leche contra los Jet (creo que ellos van a hacer historia también pero esto es poco a poco) ni contra alguna de las otras siete bandas que concursaron ese día, en el metal como en el deporte, existen las jerarquías. Claro, una vez que alcanzas cierta jerarquía debes trabajar diario para mantenerla, porque tampoco es un título que se obtiene, se cuelga en la pared y se vuelve decreto. Strike Master, en mi opinión, demostró sobre el escenario eso, jerarquía. Sí, el sonido distó mucho de ser óptimo, tal vez porque tuvieron poco tiempo para que su inge se adaptara a condiciones tan complicadas como las del palacio, pero con todo y eso hicieron lo suyo como lo hace una banda con jerarquía, sin miedo. Tal vez no son chapulines saltarines que recorren el escenario de ida y vuelta, pero en general, Sobre todo en la figura de Kmu, el líder y fundador de la banda que al ser quien canta es además quien ocupa mayormente las miradas del público, que se notaba seguro de sí mismo, concentrado y sin miedo escénico. Eso se transmite y sobre todo se nota; a SM no le pesó el escenario, la gente les respondió de una manera que por fin podemos llamar digna y bien merecida para una de esas bandas que confirman el puñado (porque son pocas) de bandas líderes de la escena actual. 11 años de carrera no son tantos, es la tercera parte de lo que lleva Luzbel por ejemplo pero es tiempo suficiente para que las bandas que de verdad tienen algo, lo demuestren, de otra manera podrán llevar esos o más años y sin embargo no haber hecho nada. Bien por ellos y bien por el público que, por lo menos esa noche, se mostró en cantidad aceptable y con actitud positiva.

A Exodus ya le sabemos ciertas mañas. Es una banda que difícilmente decepciona pero que sí padece (siempre desde mi punto de vista, nada más) cuando no está con ellos Gary Holt. Slayer se levantó con su arribo pero Exodus pierde mucho con su ausencia. Sí, Kragen Lum de Heathen es un muy buen guitarrista pero no tanto como Holt y no tiene la presencia de éste.
Como sea, verlos agregados en el cartel fue una buena bocanada de aire. Hay gente a la que no le gusta que los carteles no festivaleros tengan bandas de estilos variados, hay algunos a quienes no nos importa siempre y cuando la mezcla incluya talento, y en este caso, así fue. Por razones que no corresponden en esta reseña llevé por primera vez en su vida a mi hija a un concierto de metal de este tamaño. Le había tocado ver a Shining en el Circo y a Voltax y Metalian el año pasado, pero su "onda” por llamarlo de alguna manera está muy alejada del metal. Desde hace ya algunos años tiene una lesión en el cuello que de vez en cuando reaparece, y esta semana así había sido, así que iba con collarín suave. Al ser el show sólo en la pista del Palacio y con escaso metro y medio de altura, mucho de lo que sucedía en el centro de la audiencia se lo perdía así que la acerqué lo más que pude sin ponerla en riesgo a uno de los pits grandes que se armaron. Imposible que te guste el thrash y no reaccionar ante una banda como Exodus, es simplemente una alianza inquebrantable. Le explicaba porque me preguntó el por qué de esa aparente idea de romperse la madre en lo que debe ser más bien una fiesta, y entonces me di cuanta que nunca había pensado realmente por qué nació el slam. Y en eso andaba, con frases como “imagínate a personas que como yo, a tu edad (17) estábamos llenos de hormonas, pero a diferencia de las que tienen tú y tus amigas nosotros nos llenamos de una que se llama testosterona, y te dan ganas de romper cosas. Bueno, con este tipo de música, en los años 80 que no había nada que se le pareciera, aventarse unos contra otros y darnos algunos golpes en el proceso era una manera muy sana de sacar la violencia que sentíamos sin que realmente lastimáramos a nadie más allá de que alguno que otros saliera lastimado del slam pero a sabiendas que le puede pasar”. Y justo por ahí Zetro Souza dijo algo desde el escenario tipo “me encanta ver toda esta violencia feliz, esta violencia festiva”, y bueno, parece que con mucho más palabras mi explicación no estaba del todo mal. También me preguntó si había mujeres que le entraran al slam y justo pasaron dos de ellas corriendo a un lado nuestro con dirección justamente hacia el pit, lo cual además de provocarle una sonrisa le contestó su pregunta.

Sólo con Metallica me ha tocado escuchar a una banda thrash que suene realmente bien en el Palacio. Y tristemente Exodus no lo logró (al menos desde mi posición, porque a pesar de que en general los comentarios que he leído y escuchado coinciden, también algunos han dicho que sonaba muy bien), sencillamente muy saturado. Por momentos se escuchaba muy bien el brutal doble bombo de Hunting, si te concentrabas de pronto podías disfrutas de los riffs brutales de temas como “Blacklist” o “Deranged”, pero nunca podías tener el paquete completo. Cuando la tarola retumbaba frenética en el clásico tupa tupa se perdía. Eso sí, la voz de Zetro nunca se fue, por lo menos en ese sentido tuvimos chance de escuchar perfecto letras de clásicos como “Boded By Blood” (con esa abrieron), “A Lesson in Violence”, "War is my Sheppard” o la que él mismo recordó como “quiero verlos loco (sic) como en Circo Volador”, “The Toxic Waltz”.
Se le reconoce el esfuerzo de intentar en español pero, o se aprendió mal ciertas frases o de plano quien le hizo la tarea no le dijo que la expresión que buscaba era “¡están listos?”, porque en cambio dijo una y otra vez “¡eres listo?”. Esa parte fue simpática, igual cuando preguntó “¡la están pasando bien? (luego, en español) ¿Mucha cerveza? ¿Mota? (para rematar en inglés y riendo) bien, esa es la parte que más me gusta”.

También sonaron “Blood in, Blood out” (tema que da título a su más reciente disco y de cuya portada sacaron la manta monumental que colgaron detrás de Tom Hunting), “Body Harvest”, la cual Zetro presentó como una de las favoritas de la banda del mencionado disco) y por supuesto “Strike of the Beast”, con la que cerraron su actuación.
Entre las cosas que dijo Souza desde el escenario, probablemente lo más noticioso fue que la banda regresaría a México el año siguiente ya con disco nuevo. Agradeció en varias ocasiones la entrega del público mexicano, mismo al que describió como “unos de los mejores que tiene la banda en el mundo, si no es que el mejor” y a King Diamond “de quien somos grandes fans” por la oportunidad de compartir el escenario con él.
Hasta entonces la dupla OCESA-Live Talent (Heaven and Hell) había logrado que los horarios se mantuvieran perfectamente apegados a lo anunciado, porque a pesar de cada banda trae algo de ayuda, la mayor parte del trabajo pesado en el escenario lo hacen personas del medio local que son contratadas por la promotora de cada país o ciudad, sin embargo para el cambio con King Diamond se colgaron por casi media hora. Y no es tirar tierra ni queja, es una crónica así que el dato es relevante en ese contexto, antes de que alguien se ofenda por la tan famosa y exageradísima mala leche que le tengo a los Live Talent.
Para dejar el escenario a punto sin que los trabajadores se distrajeran, o tal vez para que crear cierta ansia mientras ellos trabajaban se levantó una enorme manta negra con el logo de King Diamond en blanco. Muy teatral el asunto y bastante efectivo porque ver el logo enorme ahí, efectivamente te crea una ansiedad que cuando el show empieza se transforma en explosión de adrenalina.
Prácticamente a las 10 de la noche bajaron el telón y, tal como lo adelanto King en entrevista para este blog comenzó a sonar en el sistema de PA “The Wizard”, de Uriah Heep.
Luego del relativo fiasco que había representado ver a Exodus de lado y a la altura de la mitad de la pista, sin saber la calidad de audio con la que nos iba a sorprender la banda y sobre todo ante la escasa estatura de mi hermosa acompañante, me fui hacia la parte de atrás, ahí donde hay una banquetita, justo en donde estaban las escaleras que daban acceso a los baños. Ya para cuando terminó “The Wizard” y empezó la intro grabada de “Out from the Asylum” me encontraba en esa posición y, de entrada, la vista era espectacular. Será la edad o la cantidad de conciertos o el sereno como platicábamos Jerry J. Mon y Meg Balboa Blake /además de una pareja de amigos de ellos de quienes tristemente no recuerdo los nombres) mientras cenábamos sopes y pozoles en la Zona Rosa, pero de pronto uno ya no disfruta tanto estar ahí metido en el mero centro, entre los empujones, los constantes ataques aéreos de chela y orina (nefasta tradición mexicana, por cierto), los constantes pisotones y golpes de los borrachos que ya ni disfrutar el show pueden de lo mal que están pero que se te caen encima una y otra vez. En cambio ahí atrás la vista era perfecta y el audio, bueno, el audio fue de una calidad casi tipo Plaza Condesa o Auditorio Nacional. Impecable y ciertamente muy sorprendente. Por cierto y meramente como anécdota, en esa cena el mesero que nos atendió se llamaba Cristo.

“Out From The Asylum” era una intro grabada así que el hecho de que sonara bien no sorprendía, pero luego luego se soltaron con “Welcome Home” y, además de un gran alarido de aceptación de la gente se escuchó lo que sería la constante por la siguiente hora y veinte, un audio prístino, casi como si le picaras play a un estéreo de alta fidelidad.
“Grandma' welcome home... You have been gone for far too long. Is this a dream, are you really back?”. Y ahí estaba la abuela, macabra y maldita, en su silla de ruedas mientras King al principio se le acercaba como si le tuviera cierto amor filial, como el que le expresa al inicio de “Them” para luego, al tocar “Sleeples Nights”, cuando en la trama, ahora del “Conspiracy” ya mostró que la abuela es una desgraciada, la increpaba. Todo muy teatral, emocionante, con una audiencia que mayoritariamente sí conocía el trabajo de la banda y cantaba: “And as the clock strikes midnight, I hear "THEM" dancing at the graves, singing to My mind, killing the pain...sleepless nights...sleepless nights”.
“Siguió “Halloween”, del Fatal Portrait”, el único de los discos del rey que no es conceptual. “Every Night Will Be Another Evil Scene, Like In Horror Dreams I Want, I Command You To Scream” y claro, todos gritaban y entonaban el coro que seguía, “Halloween you are my pride, Halloween not just a dream”. Luego vino “Eye of the Witch”, de “The Eye”, la única de las canciones de ese disco que no narra hechos reales de la inquisición pero que establece el cómo es que el narrador de la historia conoce sobre los hechos. De las más aclamadas de la noche: “Another glass of wine to heat blood mine, And as I look inside the necklace called 'The Eye', I'm going back in time. It's the eye of the witch, It's the eye of the witch, The eye..the eye..the eye”.
Yo pensaba que el show sería al revés, como suele suceder con las bandas que tocan algún disco completo, es decir, primero tocan el disco en cuestión (en este caso “Abigail”) y luego en la segunda parte del concierto tocan éxitos y otros temas. Me gustó sin embargo el cambio de fórmula porque arrancó con puro éxito y se echó al público en la bolsa desde el mero inicio.

En la entrevista dijo que probablemente aparecerían por ahí un par de temas de Mercyful Fate y no sólo cumplió sino que lo hizo con dos temas emblemáticos: “Melissa” y “Come to the Sabbath”, la cual presentó con la pregunta: “¿quieren un poquito más de Mercy? (y aunque la referencia es obvia a Mercyful Fate, en realidad es un juego de doble sentido porque la misma pregunta se puede entender como ¿quieren un poco más de piedad?) Además, para no variar, ambas canciones tienen una liga común… “Melissa, you were the queen of the night, Melissa, you were my light, I swear revenge on the priest, The priest must die! He must die in the name of Hell” y luego “Come to the Sabbath, Sabbath...The ceremony's proceeding, It's time to grant your wishes, An evil curse on the priest who took the life of Melissa. Now we must close up the ritual, lead the Enochian key, and so it will be done, Amen...now come, come to the Sabbath, Sabbath...”.
El único atisbo de anuncio de que “Abigail” comenzaría ya fue el cambio de la manta trasera. En las canciones mencionadas cambió el fondo un par de veces, en “Halloween” por ejemplo se veía un pentagrama con una cabra iluminado de rojo, pero terminando “Come to the Sabbath” la nueva manta representaba una tétrica casona que cualquiera con un poco de imaginación entendería como tan vieja como la historia del disco que sucede en el Siglo 18.
El escenario era de dos pisos, flanqueado a derecha e izquierda por escaleras y una cruz invertida de buen tamaño de cada lado, había algunas gárgolas y un espejo; King las subió y bajó varias veces, lento pero seguro. Sobre todo en las partes y pasajes instrumentales subía y desde ahí lideraba la misa. Sólo hubo un momento en el que sí desapareció del escenario por cerca de un minuto en lo que yo imagino que fue para darse unos jalones de oxígeno porque, a pesar de que sólo sucedió una vez, en algún momento cuando se dirigió al público se escuchó un poquitín sofocado, algo que le sucede a muchos que no están acostumbrados a la altura de la CDMX.

La sección “Abigail” empezó igual que el disco con la explicación de que hay un grupo de personas reunidas para enterrar a Abigail LaFey quien se sabe que nació muerta el 7 de julio de 1777 y a quien se debía clavara dentro de su ataúd con siete clavos de plata, uno por cada mano, brazo y rodilla y uno más a través de su boca para que nunca resucite y vuelva a causar mal. En todo eso King hizo un ritual con un ataúd y efectivamente clavó a Abigail dentro de él. El resto, como se dice comúnmente es historia.
Como datos extra puedo decir que yo compré el “Abigail” en vinil probablemente muy cerca dela fecha en que fue editado, allá por 1987, tal vez 88. Lo escuché infinidad de veces pero como en todo, iba conociendo más bandas y más géneros y hasta la noche del sábado, tenía muchísimos años de no escucharlo completo. ¡Qué buen disco es! La música gloriosa, la voz de Diamond tan nítida como en el disco… nota a nota una interpretación perfecta. Curiosamente me di cuenta que algunas partes de varias de las canciones aún me las sabía, al escuchar “Omens” y “Abigail” recordé cómo me gustaban en este tiempo, las canté con medio nudo en la garganta, aprovechando que mi hija estaba delante de mí y no notaba mis emociones, aunque sé que la música que a ella le mueve también la sacude de esas maneras.

Varias personas lloraron, y me consta porque las vi cuando salía del Palacio mientras sonaba una grabación de la instrumental “Insanity”. La entrada fue bastante buena, yo calculo cerca de 8, 500 o 9 mil personas, aunque la cifra oficial fue de 11, 200 (recordemos que las cifras oficiales suelen inflarse). Al haber ido como prensa tuve la mala fortuna de no poder entrar a tiempo para ver a Strike Master, pero la fortuna de salir por otra puerta y evitar las aglomeraciones, sin embargo eso no evitó que de cerca o de lejos viera que ahí estuvieron muchísimos rockers que no podían faltar a la cita. Y hubo gente del interior de la República y de otros países, fue un concierto que difícilmente se podrá olvidar, una noche embrujada con música clásica maldita.
Durante toda la interpretación de Abigail estuvo presenta una actriz llamada (creo, este dato no lo tengo bien corroborado) Jodie Cachia que acentuaba con sus movimientos y gestos lo que las canciones iban describiendo. Además, el staff de la banda, cada vez que entraba o salía de escena (por ejemplo para poner y quitar guitarras acústicas) estaban vestidos como monjes con largas túnicas cafés y grandes capuchas que impedían verles la cara y hacían sus entradas y salidas con paso lento, teatral, como dejando claro que intervenían porque será necesario pero que no serían distractores.

Desde el escenario King dijo que tras la sobrecogedora recepción buscaría la manera de regresar. Son promesas que todos hacen y que no siempre se cumplen; son promesas que todos hacen porque muchos siguen un guion y repiten lo mismo más o menos cada noche, pero King Diamond se veía verdaderamente emocionado y conmovido y su público, como pocas veces, estuvo con el artista casi al 100%. Algunos por ahí han hecho público su parecer en cuanto a que Exodus se llevó la noche y por eso digo que casi el 100%. Al final del día es cuestión de gustos y de enfoques. También desde el escenario agradeció a quienes lo llevaron al Castillo de Chapultepec, mostró una bandera de México y volvió a agradecer. Me voy con la idea de que vi un concierto irrepetible. Sí, siempre me ha gustado King Diamond (más que Mercyful Fate) pero no creo que pudiera decirme “fan” con todo lo que implica esa palabra, como lo soy de otras bandas, pero sí puedo decir que es uno de los mejores conciertos que he visto en mi vida, y modestia aparte, he visto muchísimos. Esa noche calculo que muchos estarían en esa misma situación pero muchos otros (más delos que esperaba) se notaba que seguían la carrera del danés con todo rigor, no cantaban los coros sino cada palabra, sentían cada frase, abrazaban en éxtasis a sus acompañantes… se vivió pues esa famosa hermandad metalera que más veces que menos parece mito. Y si no regresara jamás no importa, con esa noche la deuda quedó saldada, cualquier visita extra en el futuro será ya más un lujo que una deuda pendiente.



Todas las fotos de King Diamond son cortesía de Ocesa/Salvador Bonilla.
Las de Exodus las tomé de su muro de Facebook pero no tienen crédito.
De Strike Master quise poner un video que está en su Face pero no pude, y no han subido fotos. Pueden checarlo como strike Master Official.

Si llegaste hasta acá, muchas gracias.